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Cuba es una sola, dentro y fuera de la islaMás que playas, sol y arena, las Cordilleras del Caribe te llaman

CHE EL CHACAL DE LA CABAÑA

El objetivo de este tema es exponer la verdad sobre el Che, desmitologizarlo ante aquellos que sienten admiración por este asesino en masa. Otra de las finalidades del mismo es que otras personas expongan sus experiencias propias con respecto a las atrocidades cometidas por el Che en contra del pueblo cubano.

Saludos, Victor

Del libro Biografía del Ché

Por José Vilasuso

En enero de mil novecientos cincuenta y nueve trabajé a las órdenes del conocido dirigente en la Comisión Depuradora, Columna Ciro Redondo, fortaleza de La Cabaña. Recién graduado de abogado y con el entusiasmo propio de quien ve a su generación subir al poder. Formé parte del cuerpo instructor de expedientes por delitos cometidos durante el gobierno anterior, asesinatos, malversaciones, torturas, delaciones, etc. Por mi escritorio pasaron expedientes de acusados como el comandante Alberto Boix Coma, quien reportaba los partes de guerra gubernamentales y Otto Meruelo, periodista. La mayoría de los encartados eran militares de baja graduación, y políticos sin relieve ni carisma. Por su parte, los testigos fueron jóvenes fogosos, revanchistas, ilusos o pícaros deseosos de ganar méritos revolucionarios. Recuerdo a un teniente apellidado Llivre, de acento oriental, que me azuzaba. "Hay que dar el chou, traer de testigos a revolucionarios de verdad, que se paren ante el tribunal y pidan a gritos; justicia, justicia, paredón, esbirros.. Esto mueve a la gente." El entonces comisionado por Marianao, una vez nos axhortó, "A éstos hay que arrancarles la cabeza, a todos."

De inicio componíamos los tribunales letrados civiles y militares, bajo la dirección del capitán Mike Duque Estrada y los tenientes, Sotolongo, Estevez, Rivero que terminó loco y los fiscales Tony Suárez de la Fuente, Pelayito apellidado "paredón o charco de sangre," entre otros, quienes en su casi totalidad desertamos a causa de los excesos a la vista.

Posteriormente aforados sin instrucción legal, ocuparon nuestros puestos. Hubo familiares de víctimas del anterior régimen a quienes cupo juzgar a los victimarios. Entre ellos, el capitán Oscar Alvarado, cuyo hijo Oscarito, fuera horriblemente ultimado por paramilitares. Pero Alvarado dejó un rastro de cordura y equidistancia a la hora de dictar sentencias. El primer procesado que tuve ante mis ojos se llamaba Ariel Lima, exrevolucionario pasado al bando gubernamental, su suerte estaba echada; vestía de preso, lo vi esposado y los dientes le temblaban. De acuerdo a la ley de la Sierra, se juzgaban hechos sin consideración de principios jurídicos generales. El derecho de Habeas Corpus había sido suprimido. Las declaraciones del oficial investigador constituían pruebas irrefutables. El abogado defensor limitaba su acción a admitir las acusaciones aunque invocando la generosidad del gobierno, solicitaba una disminución de la condena.

Por aquellos días Guevara era visible con su boina negra, tabaco ladeado, rostro cantinflesco, y brazo en cabestrillo. Estaba sumamente delgado y en el hablar pausado y frío, dejaba entrever su "posse" de eminencia gris y total sujección a la teoría marxista. En su despacho, se reunían numerosas personas discutiendo acaloradamente sobre la marcha del proceso revolucionario. Sin embargo, su conversación solía cargarse de ironía, nunca mostró alteración de temperamento y tampoco atendía criterios dispares. A más de un colega lo amonestó en privado, en público a todos: su consigna era de dominio público. "No demoren las causas, esto es una revolución, no usen métodos legales burgueses, las pruebas son secundarias. Hay que proceder por convicción. Es una pandilla de crimnales, asesinos. Además, recuerden que hay un tribunal de Apelación. "El tribunal nunca declaró con lugar un recurso, confirmaba las sentencias de oficio y lo presidía el comandante Ernesto Guevara Serna.

Las ejecuciones tenían lugar de madrugada. Una vez dictada la sentencia, los familiares y allegados estallaban en llantos de horror, súplicas de piedad para sus hijos, esposos etc. La desesperación y el terror cundían por la sala. A numerosas mujeres hubo que sacarlas a la fuerza del recinto. El siguiente paso era la capilla ardiente donde por última vez se abrazaban unidos por el dolor. Aquellos abrazos por minutos parecían preludiar un largo viaje. Al quedarse solos hubo quien se resistió hasta el instante de la descarga, otros iban anonadados, trémulos, abismados; un policía como última merced solicitó que le dejaran orinar, varios sentenciados ese día conocieron qué era un sacerdote, más de uno murió proclamando "soy inocente." Un bravo capitán dirigió su propia ejecución. Presenciar aquella carnicería a manos de bisoños y lombrosianos, fue un trauma que me acompañará hasta la tumba y tengo por misión divulgar hasta la tumba, a los cuatro vientos. Durante aquellas horas los muros del imponente castillo medieval recogieron los ecos de las marchas en pelotón, rastrillar de los fusiles, voces de mando, el retumbar de las descargas, los aullidos lastimeros de los moribundos, el vocinglerío de oficiales y guardias al ultimarlos. El silencio macabro cuando todo se había consumado.
Frente al paredón huellado por las balas, atados al poste, quedaban los cuerpos agonizantes, tintos en sangre y paralizados en posiciones indescritibles; manos crispadas, expresiones adoloridas, de asombro, quijadas desencajadas, un hueco donde antes hubo un ojo. Parte de los cadáveres con la cabeza destrozada y sesos al aire a causa del tiro de gracia.

De lunes a sábado se fusilaban entre uno y siete prisioneros por jornada; fluctuando el número conforme a las protestas diplomáticas e internacionales. Las penas capitales estaban reservadas a Fidel, Raúl, Ché y en casos menores al tribunal o al Partido Comunista. Cada integrante de pelotón cobraba quince pesos por ejecución y era considerado combatiente. A los oficiales les correspondían veinticinco. En la provincia de Oriente se aplicaron penas máximas sumarísima y profusamente; pero no poseo cifras confiables. Presumo que algunos cálculos son exagerados. Aunque en total en La Cabaña, hasta el mes de junio de aquel año, debieron fusilarse no menos de seiscientos reos, más un número indefinido de condenas a prisión, producto de una lucha en que murieron unas cuatro mil personas entre ambos bandos.

En contraste, como resultado de la Segunda Guerra Mundial, donde entre bajas en frentes de batalla, campos de concentración, bombardeos, etc, se calculan cuarenta millones de víctimas. Sin embargo, en los procesos de Neurenberg la pena capital únicamente se aplicó a doce criminales de guerra. Posteriormente otros tres o cuatro casos, fueron ajusticiados en Israel.

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Ale el gusano's picture

Saludos Victor y Tripode, la verdad es que cuesta trabajo desnudar esta imagen tan cruda y real, despues de la idealizacion constante que propaga el regimen. En mi caso fue duro comprender que aquel que durante todos mis años de escuela me inculcaron como idolo, no era mas que un vulgar asesino sin piedad. Responsable de tantas muertes de cubanos señalados a dedo sin derecho a un juicio con las minimas garantias.

Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.
Rodin

By Ale el gusano --

Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.
Rodin

Victor White's picture

Gracias Ale y Tri por sus contribuciones al tema.

Saludos, Victor

llabrada's picture

"El odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así; un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal.

Hay que llevar la guerra hasta donde el enemigo la lleve: a su casa, a sus lugares de diversión; hacerla total."
Aqui tinen parte de los que algunos llaman su testamento politico, Bin Laden se muere de envidia por no haber hecho un llamado al odio y al terrorismo tan perfecto.

llabrada's picture

quote:Originalmente enviado por habana66
Que hombre que despues de muerto aporte con su meta trazada ayuda a los desvalidos.NO TIENE IMITACION.

Habra oido hablar, por casualidad, de un tal Jesus?
;)

llabrada's picture

quote:Originalmente enviado por habana66
No compadre,de uno que si existio de verdad,No de una leyenda inventada.

Cuanta sabiduria le han inculcado!!

Victor White's picture

CHE INEFICACIA

Por Waldo De Castroverde

"El Che Vive", ha sido por decadas la consigna propagandistica de la Cuba Castrista. Con el treinta aniversario de la muerte del "Che" y la publicacion de dos biografias del "Che", se ha provocado una explosion de escritos y comentarios sobre la figura del legendario personaje, desgraciadamente muchos de ellos favorables sobre su persona.

Olvidando el hecho de que el "Che" Guevara fue un frio asesino, que llevo a decenas de individuos a morir frente al paredon de fusilamiento, despues de recibir juicios espureos y sin las mas minimas garantias para los acusados, y algunos como el Teniente Jose Castano, fusilado sin juicio por ordenes expresas del "Che".

A favor de Ernesto "Che" Guevara se puede decir que era un hombre dedicado por entero a sus ideales, dispuesto al sacrificio, aun el de su propia vida para promover esos ideales. Que era indiscutiblemente consecuente con lo que el enarbolaba. Una especie de asceta, duro consigo mismo y sus colaboradores, rudo e intolerante. Pero es bueno resaltar que Adolfo Hitler tambien fue consecuente con sus ideas, muriendo en su Bunker de Berlin, no tratando de huir y escapar como mucho de sus colaboradores. No es que pretenda poner en el mismo nivel los horrores cometidos por Hitler, con los asesinatos y abusos del "Che", sino resaltar el hecho de que el que una persona este dispuesta a morir por sus ideas, no convierten a esas ideas en beneficiosas para los pueblos.

En Cuba el "Che" contribuyo a implantar un regimen que negaba, y aun niega los mas elementales derechos del ciudadano. Fue el maximo propulsor del llamado trabajo "Voluntario". Cuando a una persona se le obliga a trabajar en contra de su voluntad sin ser recompensado por su trabajo, a esa persona se le ha sometido a una especie de esclavitud. En la Cuba Castrista, todo el mundo sabe que el llamado trabajo voluntario, es en realidad obligatorio. Los cientos de miles y hasta millones de nuestros compatriotas que fueron forzados al trabajo esclavo, fueron victimas de las ideas del "Che".

A pesar de todo lo que se escriba del "Che" tratando de engrandecer su figura, el hecho irrebatible es que el "Che" fue en casi todo lo que emprendio un total y absoluto fracaso. Fue un valiente, astuto y capaz lider guerrillero, dentro las circunstancias peculiares del caso cubano, donde su famosa marcha invasora de la Sierra Maestra en la provincia de Oriente, hasta la Sierra del Escambray, cruzando por la provincia de Camaguey, zona plana y mayormente descampada, se logra no a base de un barrage de balas y disparos, sino de una andanada de billetazos con los que se soborno a las corrompidas guarniciones del ejercito de Batista.

Como Ministro de Industrias, fue un incapaz, creando decenas de fabricas donde las maquinaria, muchas de ellas quedaron oxidadas en los almacenes. Proyectos que endeudaban a la nacion con creditos a largo plazo por el costo de las maquinarias, para despues encontrarse con que no habia la materia prima que se requeria para fabricar el producto ni dinero para comprarla. Fue ineficaz como guerrillero en el Congo donde fue derrotado por un grupo de "Mercenarios", terminando en Bolivia, siendo aplastado por un ejercito de escasa preparacion, no habiendo recibido la cooperacion de las masas campesinas a las que el pretendia liberar.

Cuando unico la figura del "Che" crece, es cuando se compara a la de Fidel Castro. El "Che" abrazo al Marxismo, nefasto e ineficaz en su propia naturaleza, pero al menos puso su vida y su conducta para promover ese ideal. Fidel Castro en contraste, se abraza a si mismo. El ideal de Fidel es Fidel. El poder ilimitado e indefinido y su sueno de grandeza con complejos napoleonicos y de Julio Cesar. El Socialismo, el Marxismo-Leninismo, todo eso no son mas que instrumentos que sirven para obtener el unico objetivo que importa. El convertirse en arbitro absoluto de los destinos de Cuba y en poder proyectarse mas alla de los estrechos confines de la pequena isla.

Que pensara el "Che" si desde el mas alla, pudiera observar lo que ha acontecido desde su muerte. La caida del muro de Berlin, "las "masas" destruyendo a martillazos el odiado simbolo, el desmoronamiento del bloque sovietico, la China comunista implantando medidas capitalistas, toda la America Latina abrazando al llamado "Neo-Liberalismo", en Cuba los rapaces capitalistas de Espana, Canada y Mexico explotando a una masa obrera docil y obediente y para terminar con la tremenda ironia, los Capitalistas haciendo dinero y obteniendo ganancias de su memoria, vendiendo CD's y camisetas con su figura y su nombre.

Mientras, Fidel Castro continua con sus hipocritas discursos enarbolando su memoria en su intento por reavivar el fervor revolucionario de un pueblo que ya no tiene la mas minima fe en las promesas del Maximo lider y que aborrece el sistema por el que murio el Che y que tan solo ha traido, al pueblo de Cuba escacez y carencia de libertad.

Victor White's picture

Del libro Daga en el Corazon

Por el Dr. Mario Lazo

Durante la mayor parte de su vida, Guevara se sintió motivado por un
odio profundo contra los Estados Unidos. Era un monstruo de crueldad, absolutamente despiadado y desprovisto del mas mínimo ápice de compasión.

En todo momento rechazo con indiferencia nuestras suplicas y exhortaciones en favor de muchas victimas inocentes de los infames "tribunales" revolucionarios.

Durante sus días de la Sierra Maestra, se refocilaba presidiendo los
"juicios " y ejecuciones de sencillos campesinos analfabetos acusados de insubordinación, o de gentes en quienes recaían sospechas de " derrotismo" o confidencia.

Entre las deserciones, que eran continuas figuro la de uno de los
veteranos del Granma. Estos actos se castigaban con la muerte en el
momento de la captura. Todo joven combatiente que no pudiese soportar los rigores de la vida guerrillera, pagaba con su vida esa debilidad, ya que los rebeldes carecían de cárceles.

Al referirse a la gavilla de castristas que fueron arrestados y
encarcelados por la policía mexicana poco antes de que salieran a "invadir" a Cuba a finales de 1956, Guevara expreso el siguiente comentario: "( Los policías) cometieron el error... de no matarle ( a Castro) al hacerle prisionero"

Cuando el escritor rumano Stefan Bacie visito La Habana, el Che Guevara lo invito a presenciar un fusilamiento. Baciu se ha referido algunas veces a ese macabro invite, la ultima vez en su poema:

"YO NO CANTO AL CHE"

Yo no canto al Che,
como tampoco he cantado a Stalin
con el Che hable bastante en México,
y en la Habana
me invito, mordiendo el puro entre los labios,
como se invita a alguien a tomar un trago en la cantina,
a acompañarlo para ver como se fusila en el paredón de La Cabaña.

Yo no canto al Che,
Como tampoco he cantado a Stalin;
que lo canten Neruda, Guillen y Cortazar;
ellos cantan al Che (los cantores de Stalin),
yo canto a los jovenes de Checoslovaquia.

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'Seremos como el Che': ¿Asmáticos?

Se estrena en Estados Unidos el filme 'Diarios de motocicleta'.

por RAFAEL E. SAUMELL, Texas

En las últimas semanas, por el hecho de ser cubano, dos compañeros de trabajo me han comentado sobre el estreno de la película The Motorcycle Diaries, dirigida por Walter Salles y protagonizada por Gael García Bernal en el papel del joven Ernesto Che Guevara de la Serna. "¿Vas a verla?", preguntó el más insistente. "No tengo ningún apuro", le respondí. "¿Por qué?", volvió a indagar. "Porque no tengo mucho interés en el caso", le dije apresuradamente y para terminar la conversación. "Che Guevara quería hacer algo distinto a lo de Castro", comentó. "Igual me da", concluí y pensé aunque no le dije: "el mismo perro con diferente collar".

Estoy cansado del mito y de la leyenda del Che desde hace mucho tiempo. Sin embargo, confieso que por varios años fue uno de mis héroes. A fines de los sesenta y comienzos de los setenta, el Che ocupaba en mi cabeza un lugar similar de admiración al lado de mi tía Celia Muñoz, mi abuela Pepilla Infante, Jesucristo, José Martí, el ídolo santiaguero Frank País, The Beatles, ciertos personajes creados por el cineasta Jean Luc Godard, Guillermo Cabrera Infante (el crítico de Un oficio del siglo XX) y hasta El príncipe de la novela El gatopardo, de Giuseppe di Lampedusa.

Cuando anunciaron que habían asesinado al Che lloré, como tantas veces lo he hecho al final de un gran melodrama o después de leer un poema especialmente fuerte como Los heraldos negros, de César Vallejo. Santiago Álvarez, gran cineasta y propagandista de Fidel Castro, le dedicó uno de sus mejores documentales. Después de verlo en un cine de la calle Galiano, me quedé desvelado toda una noche en el cuarto, donde mi entonces buen amigo Roberto García y su entrañable madre Celeste me dejaban dormir y recuperarme de una riesgosa operación quirúrgica.

Lo que yo veía en común entre el Che y mi tía Celia, por ejemplo, era que ambos sentían una inclinación muy espontánea y vigorosa para rebelarse contra las injusticias. De niño ella me llevó junto a mi prima Celita al entierro de otro asesinado, Frank País, líder de la guerrilla urbana. Fuimos parte de la muchedumbre que caminó detrás del coche fúnebre por las calles de Santiago de Cuba y bajo la vigilancia agresiva de la policía batistiana.

El día en que el antiguo cuartel militar Guillermón Moncada fue convertido en el "Centro Escolar 26 de julio", de nuevo Celia, Celita y yo, al igual que miles de conciudadanos, mostramos nuestro apoyo a las ideas revolucionarias.

Fin del idilio

Pronto empezaron a ocurrir algunos sucesos que hicieron cambiar de opinión a Celia y al resto de mi familia: arrestos masivos, fusilamientos, clausura de medios de información, cierres forzados de negocios privados como el Aserrío Babún, la fábrica de cemento "Titán", la cafetería "El palacio de los durofríos" y hasta las bodegas de los gallegos y de los chinos, ubicadas una frente a la otra en la intersección de las calles San Gerónimo y Reloj.

El pequeño taller de hojalatería de tío Pucho Calderín cayó en la redada de las transformaciones. Enseguida se hicieron patentes la escasez de comida, el auge de la "bolsa negra" y la audición de emisoras extranjeras de onda corta. Todos esos factores disiparon el entusiasmo pro-fidelista y pro-guevarista en mi familia. Decir en público lo que se pensaba sólo podían hacerlo Fidel, Raúl, el Che y quienes los aplaudían.

Celia murió en 1974 a causa de la diabetes y del corazón, cuando apenas había cumplido 53 años. Ya no creía en nada, políticamente hablando. Castro y el Che habían traído a Cuba un régimen de escuelas, hospitales y torneos deportivos, sólo apto para aquellos que repiten, lealmente, la voz del amo. A veces Celia recordaba su juventud pre-revolucionaria cantando un tango bien nostálgico: "Mi Buenos Aires querido, cuándo yo te volveré a ver#8230;". En ocasiones, y quejándose de su mala suerte, interpretaba una canción cuya letra dice en parte: "el día en que yo nací, qué planeta reinaría".

A pesar de todo lo anterior, sigo pensando en que debemos mejorar el mundo y actuar como lo hizo Celia antes y después de 1959. Por eso sueño con el retorno a su Buenos Aires. Al mismo tiempo, me empecino en combatir el fatalismo de los signos del zodíaco y de la política tremebunda, aunque sus anunciantes sean el astrólogo Walter Mercado o el futurólogo Fidel Castro.

Reconozco que mis empresas son utópicas, hermosas y por naturaleza casi inútiles. La astrología y los revolucionarios tienen más seguidores que Celia y su sobrino. Castro es hoy más popular en Argentina y California que en La Habana afectada por la falta de viviendas, agua y electricidad. Por eso hoy llevo 16 años de exilio, sumados a casi cinco de anterior experiencia carcelaria. ¡Más de dos décadas!

Aunque parezca una exageración, hay miles de miles que pueden contar cifras pavorosamente superiores por cárcel, por destierro o incluyendo ambas. El primero de enero de 2005, Castro habrá gobernado Cuba por 46 años #8212;con el Che a cuestas#8212; para atraer a millones de incautos. Claro, la actual persistencia de muchos males políticos y económicos en varias regiones del mundo continúa estimulando a jóvenes y políticos de hoy a seguir los pasos del Che mítico. Ven en la Cuba de los discursos y de las estadísticas de Castro, una alternativa viable para acabar, según ellos, con los problemas que los agobian. Nadie aprende por cabeza ajena. Hay gentes, incluso de buena fe, todavía enamoradas de los regímenes personalistas. Sin desearlo, se afanan por agregarles a sus países más dificultades que las ya acumuladas en el presente.

Un Che inconcebible hoy en Cuba

Por estas y otras razones, no tengo ningún apuro en formar parte de los espectadores de la película The Motorcycle Diaries. Ese joven Che, viajero por voluntad y curiosidad propias, es una estampa de celuloide concebida para los fanáticos de un sistema, cuyo mayor éxito radica en contar con el respaldo y el dinero de personas que jamás lo han padecido en carne propia.

Para matizar mi posición "reaccionaria" ante el Che, repetiré un antiguo lema de los eurocomunistas del siglo XX. Refleja una de mis convicciones: "dictaduras, ni la del proletariado". Deben saber los ingenuos y reconocer los ciegos voluntarios de la izquierda antidemocrática, que el Che escritor de diarios y viajero en motocicleta es inconcebible no en la Argentina, sino en Cuba.

Allí el régimen se reserva el derecho a permitir o no que sus ciudadanos compren un auto o una motocicleta; decide quién puede salir y regresar al territorio nacional. ¿Qué habría sido del joven Ernesto Guevara de la Serna si, en la Argentina de su tiempo, las leyes en vigor le hubieran negado esos derechos humanos y elementales como les sucede a los cubanos? Ni motocicleta ni pasaporte habría tenido. Por consiguiente, nunca habría podido ir al extranjero, a menos que se hubiera lanzado al mar y convertido en un balsero exitoso.

Quizás habría escrito un diario de navegación carente de interés para los amantes del turismo políticamente perverso.

* Para Ray Rentería y David R. Gerling, para amigos y adversarios.

URL
http://www.cubaencuentro.com/desde/20041011/edfc57e7818cabe6c167d6b09efc...

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LA OTRA CARA DE LA MONEDA

Por Marcelo Fernández-Zayas

Desdichadamente, Che Guevara dejó una estela de sangre en Cuba en lo relacionado a sus oponentes. Este rastro de sangre apareció primeramente, en la provincia de Las Villas, región central de Cuba y terminó en la prisión de La Cabaña, en La Habana. La toma de la ciudad de Santa Clara fue sangrienta para sus oponentes. En esta batalla el Che perdió sólo un hombre de su columna, el Vaquerito, joven combatiente que era un protegido de Celia Sánchez, pero tuvo algunos heridos. Durante la batalla, un grupo de militares se atrincheraron en un hotel, en el centro de la ciudad, finalmente, se rindieron. Muchos prisioneros fueron ejecutados sumariamente. Puestos ante el paredón de fusilamientos, sin juicios ni misericordia. Estas ejecuciones se llevaron a cabo frente a fotógrafos, periodistas y cámaras de cine. Los prisioneros, en muchos casos, eran jóvenes campesinos que se habían unido al ejército como último recurso de desempleados y eran conocidos como: "casquitos".

En La Habana, el Che fue nombrado jefe del campamento militar de La Cabaña. Este antiguo cuartel, era utilizado como prisión desde tiempos en que Cuba era colonia de España. Más que una guarnición militar, era conocido como una prisión. Cuando fue construido en el siglo XVIII, tenía un gran valor estratégico defensivo. En el siglo XX, era más un monumento histórico que una plaza de importancia militar. Los nuevos armamentos y la aviación lo habían convertido en algo obsoleto, desde el punto de vista bélico. La Cabaña, pronto adquirió nefasta fama: Una abarrotada prisión y centro de ejecuciones día y noche.

El "guerrillero heroico", se convirtió en jefe de la prisión y centro de ajusticiamientos. En los primeros meses del 1959, La Cabaña fue seleccionada para estos fines, por estar bien apartada, aunque en la ciudad de La Habana y no muy accesible al público. Los prisioneros venían de todos los lugares de La Habana y de algunas provincias. El Che, no los había condenado a prisión o muerte. Se limitaba a cumplir las órdenes sin protestas, excusas y orgullo. Un miembro de su columna, de origen estadounidense, conocido por el nombre de Herman, actuaba como jefe de uno los pelotones de fusilamientos. Este individuo usaba un revólver a la forma de los "cowboys" del Oeste estadounidense, y era el encargado de dar el tiro de gracia. Herman, gustaba de hacer girar el arma, macabramente, en su dedo índice y soplar el cañón del revólver después del disparo. Se refería a la Cabaña, "como su coto de caza" o "su campo privado de tiro". Desconozco cómo y cuándo este cruel sujeto apareció y desapareció de Cuba: un aventurero más. En aquellos meses, Herman era parte de la tropa del Che.

Varias personas que visitaron la oficina del Che, en La Cabaña, desde donde se veía el lugar de las ejecuciones, fueron invitadas por éste, para que lo acompañaran a presenciar las mismas desde su ventana. Paradójicamente, la ejecución del comandante Humberto Sorí Marín, compañero de armas del Che en la Sierra Maestra, fue similar a la de él posteriormente en Bolivia. Sorí Marín, se había separado de la revolución y estaba conspirado contra Castro. Semanas antes del desembarco de Bahía de Cochinos, fue sorprendido, con otros conspiradores en una reunión clandestina. Hubo un encuentro a balazos con la policía secreta de Castro y Sorí Marín cayó mal herido. Inmediata condena de muerte en La Cabaña, Sorí Marín no podía sostenerse en pie por sus heridas. Fue virtualmente acarreado al lugar de la ejecución, lo amarraron a un poste y lo ejecutaron. Al Che no se le puede discutir su valentía en el campo de batalla, ni su crueldad terminada la lucha. Muchos estiman que más de dos mil personas fueron ejecutadas en La Cabaña. Acepto el más conservador de este cálculo y llevo el número a la mitad: 1000 personas.

Cuando el Che fue nombrado Presidente del Banco Nacional de Cuba, circulaba un chiste que a él le gustaba repetir. "Fidel reunió a sus íntimos colaboradores y dijo que necesitaba un economista para dirigir el Banco Nacional de Cuba, y preguntó si había un economista en el grupo. El Che levantó la mano y Fidel lo nombró en el cargo. Terminada la reunión Fidel se acercó al Che y le dijo: no sabía que eras economista. El Che respondió sorprendido, no lo soy, creía que preguntabas si había un comunista en la reunión, por eso levanté la mano".

Siendo Presidente del Banco Nacional, el Che se mostró altanero, arrogante y despectivo. Recibía a visitantes y funcionarios, vestido en sucios uniformes de combate y ponía las botas sobre el escritorio, mientras hablaba con ellos. En una ocasión dijo a un funcionario que miró con sorpresa y atención las botas del Che sobre el escritorio. "¿Qué miras, que no tengo calcetines? Tampoco uso ropa interior". Desconozco si lo expresado por el Che era cierto o no. Posiblemente, era una forma teatral de tratar a sus visitantes. En la práctica, las decisiones del Banco Nacional, eran hechas por dos serios economistas del partido comunista cubano: Regino Boti y el profesor Carlos Rafael Rodríguez. Personas capacitadas, respetuosas y muy conservadoras al vestir y hablar.

Lo que muchos vieron como el colmo de la arrogancia fue que Guevara firmó los billetes de Banco de Cuba con su alias: CHE. No obstante, si el Che se conducía de esta forma, Castro lo permitía. Pero, los comunistas de la vieja guardia y sus aliados soviéticos, no compartían su pensar y forma de actuar. Finalmente, el Che fue removido a otra posición.

No se conoce mucho de la vida familiar del Che fuera de Argentina. Se conoce de los matrimonios con Hilda Gadea, peruana, y Aleida March, cubana. Ambas mujeres compartían sus ideas políticas, pero las mismas no han revelado mucho acerca de él. Seguramente, abundan fotografías tomadas por el Che de sus esposas e hijos que algún día saldrán a la luz pública. No obstante, sus hijos, esposas y ocasionales amantes, jugaron un papel secundario en su vida. Sus grandes amores fueron los viajes y las revoluciones. Hay muchas y reveladoras historias de la vida privada del Che. Sin embargo, omito las mismas porque considero que es bajo revelarlas y no aportan mucho a la historia.

Aunque el Che disfrutaba de la lectura, sus escritos no revelan un verdadero intelectual. El ritmo de su agitada vida y temprana muerte no le permitió profundizar en disciplinas académicas. Curiosamente, su manual de guerrillas, de acuerdo a los militares expertos en este campo, fue una obra apresuradamente escrita, muy "primitiva" y "obsoleta". Mostraba desconocimiento de la existencia de la vigilancia aérea a gran altura y el uso del helicóptero, como arma táctica. Sus acostumbradas marchas en columnas, grupos de vanguardia, centro y retaguardia; facilitaba a sus enemigos que los emboscaran fácilmente, en media luna y los aislaran, como sucedió en Bolivia. Militarmente, no dio muestras de brillantez ni de gran imaginación. No obstante, su disciplina, tenacidad y valentía en el campo de batalla lo hacían un formidable oponente.

Cuando el Che desaparece de la vida pública en 1965. Su carrera revolucionaria estaba en pleno declive en Cuba. Básicamente, por sus encuentros con sus adversarios soviéticos. Su aventura de Bolivia, fue una buena salida para Castro y Guevara, al mismo tiempo. El Che sale de Cuba, donde ya no cabía, renunciando a su ciudadanía cubana, con destino a Bolivia sabiendo que Washington y Moscú estaban en su contra. Las armas que llevaba eran inferiores a las de sus opositores. Los mapas que tenían en su poder eran deficientes y carecía, sobre todo, de falta de apoyo de los comunistas bolivianos que seguían a Moscú. Y, llevaba en su expedición a Tania, una mujer, de origen alemán, que se asegura trabajaba para la inteligencia soviética (KGB) y fue su amante y radio comunicadora. No hay dudas que el Che entró a jugar, siendo ya una carta marcada por sus opositores.

Aunque, es innegable que en Bolivia no recibió la ayuda que necesitaba de Cuba, posiblemente, debido a la presión que los soviéticos pusieron a Castro en este sentido. Creo que Castro, en un principio, intentó utilizarlo en Bolivia siguiendo las pautas de la Tricontinental. Sin embargo, actuando en forma pragmática, optó por no enemistarse con los soviéticos por el Che Guevara. Incidentalmente, el Coronel Boris Davidov, miembro de la KGB, acreditado en la embajada soviética en Washington, en 1970, dijo críticamente, ante varias personas, una de ellas Ernesto Betancourt, que el Che padeció de "infantilismo izquierdista" definición despectiva, equivalente a aventurero o desconocedor del marxismo. Reconozcamos, un triunfo de la tesis del Che, que planteaba que toda la dirección política en el país donde actuaban las guerrillas, debía de depender del foco insurrecto, destruía el trabajo que por décadas habían efectuado los soviéticos en todo el mundo. ¿En el caso de la Unión Soviética, porqué ayudar a sus opositores? ¿Esperaba el Che, siendo extranjero, entrar triunfante en La Paz? El mismo reconoció su error antes de morir.

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El Ché Guevara: Más Allá del Mito

Hace pocos días asistía una conferencia en la cual uno de los conferencistas, con acento grave, comenzó su intervención con las siguientes palabras: “Un gran pensador dijo hace algunos años que bla bla bla bla,..etc. ….Ese pensador era Ernesto Ché Guevara.” La sensación que recuerdo haber sentido se asemeja mucho a la que se tiene después de un rudo despertar en la mañana. La razón para tal impresión es que, pese a que toda la vida he visto al Ché en imágenes, camisetas, televisión, propaganda socialista, etc, jamás se me había ocurrido rotularlo como un “gran pensador”. Aún en tiempos como estos, en los cuales el fantasma del relativismo recorre el mundo, habría dudado mucho en ubicar al Ché en la misma categoría de Aristóteles, Descartes, Kant, Adam Smith, etc.

Con el paso del tiempo, mi imagen del Ché Guevara se deteriorado notablemente. Hubo algún momento de mi vida en la cual me llegó a parecer una figura ejemplar. A mí me costó muy poco tiempo darme cuenta de los errores del socialismo, y después de eso su imagen estuvo un poco más devaluada. No obstante, llegué a admirarlo como la carismática figura que la propaganda socialista presenta, tal vez de la misma manera en que se admira a personajes como Napoleón, que aunque no se de aprobación a su vida y obras, es menester reconocerles grandes capacidades.

El Ché aparecía entonces ante mí como un hombre muy capaz, un gran líder que infortunadamente seguía unas ideas erróneas y dañinas. Con el paso del tiempo he venido a comprobar que ni siquiera esa posición puede sostenerse. Lo único que la evidencia histórica permite reconocer del Ché es su valor iconográfico y propagandístico, lo cual por supuesto no es una virtud suya: el mérito es de los propagandistas.

Guevara nació y creció dentro de un ambiente de abundantes recursos económicos, y hacia mediados de nuestro siglo, tuvo varias experiencias que le hicieron cambiar su forma de vida.
A partir de esas experiencias, al parecer todas relacionadas con el contacto directo con los pobres de su país, se convirtió en un idealista revolucionario, y decidió consagrar su vida a cambiar para siempre las condiciones de este mundo cruel. Sin embargo, más allá del valor que pueda concederse a su noble idealismo, es necesario reconocer que, en todas sus empresas, el Che sencillamente fracasó.

Los historiadores marxistas de nuestro país se preocuparon mucho por acabar con la imagen de héroes que rodea a los fundadores de nuestra nación, especialmente a Bolívar. Bueno, tal vez es tiempo de que a sus ídolos se les aplique el mismo método. Desprendámonos entonces de todos los prejuicios que la publicidad pueda habernos creado sobre el Ché y examinemos sus obras reales. Concluiremos entonces que el Ché fue un guerrillero mediocre, un pésimo estratega militar, un deficiente ministro y un mal diplomático.

Las aventuras revolucionarias del Ché tomaron forma cuando este conoció a Castro, quien, podemos adelantar, es el verdadero genio estratégico detrás de la figura del Ché. Castro apreció desde el principio el carisma del Ché, ese carisma propio de los idealistas soñadores, que serían capaces de matar al mundo entero por la fuerza de una idea benévola. Incluso antes de que la revolución castrista hubiera triunfado, Castro vio con claridad qué era lo que el Ché más podía aportar a su causa: imagen. Así, Castro explotó de manera exitosa durante la guerra revolucionaria la imagen de su amigo argentino, creando el mito del Ché que aun hoy subsiste.

Cuando la revolución triunfó, por supuesto debía haber lugar en el gobierno para los compañeros de armas. El Ché, que entonces todavía gozaba del aprecio de Castro, fue nombrado ministro de finanzas del gobierno revolucionario. Castro tenía ante sí un gran reto: debía transformar un país atrasado y corrupto en una nación moderna e industrializada. Castro puso al carismático Ché al frente de tal tarea, en la cual por supuesto fracasó. La razón de su fracaso, por supuesto, es que era un mediocre; si queremos ser más benévolos, podemos decir que la razón era que su personalidad no se ajustaba a las tareas propias de tan frío y técnico encargo. Sus propios amigos personales cuentan que el Ché no era apto para ser ministro de finanzas, ya que era una persona que detestaba los bienes materiales, el dinero y todo lo que tiene que ver con él. Eso, que es enunciado como un rasgo de bondad humanista, no es más que una muestra de estupidez. Por más noble que se sea, por más que se desprecie el poder corruptor del dinero, por más que se condene la pobreza y las carencias humanas, cualquiera tiene que ser consciente de que vive en un mundo con recursos escasos, y que por tanto hay que trabajar para que esos recursos se utilicen de la mejor forma posible. Este hecho, cuya comprensión es exigible incluso de un niño, es definitiva en un ministro de finanzas. La peor política es la que desconoce las realidades, más aun si se está dispuesto a matar seres humanos para imponerla.

El mejor momento del Ché como ministro fue, por supuesto, un momento de imagen: la famosa cumbre de ministros de finanzas en punta del este. En dicho evento, el Ché se paseó como un ídolo por las calles de esta ciudad, en la cual todo el mundo fue seducido por su considerable encanto personal. En dicha cumbre, el Ché pronunció un discurso que los socialistas consideran la suma de la sabiduría, y en el cual, por supuesto, pronosticó para muy pronto el inminente colapso del capitalismo. Todavía esperamos ese colapso.

Ahora bien, cuando el mismo Ché y el propio Castro reconocieron la evidente incapacidad del primero para dirigir la economía cubana, decidieron que tal vez era mejor asignar a aquel tareas más acordes con su personalidad. El Ché fue investido entonces de una calidad que lo convertía en una especie de embajador itinerante, que tenía la misión de defender la revolución cubana en el escenario internacional. Por ese entonces, Cuba pasaba por uno de sus peores momentos, al enfrentar la hostilidad irracional del gobierno de los Estados Unidos. Esta hostilidad forzó a Castro a inclinarse hacia el bloque soviético, en una jugada estratégica apreciable por su pragmatismo, y que finalmente salvaría su revolución de una muerte por asfixia. Los soviéticos, por supuesto, acogieron con calidez a ese nuevo aliado que estaba situado a sólo noventa millas de su peor enemigo. Lo peor que podía pasar al gobierno de Castro era indisponerse con los soviéticos y, oh sorpresa, eso era precisamente lo que estaba logrando su embajador errante.

Como todo el mundo sabe, en el año 1961 los soviéticos empezaron a construir plataformas de lanzamiento para misiles nucleares en el territorio cubano. Los norteamericanos se enteraron de esto, y también supieron que hacia Cuba se dirigían varios barcos soviéticos que traían las temidas armas. Percibiendo la gravedad de esta amenaza, Kennedy ordenó un bloqueo naval a Cuba; el mundo entero estuvo al borde de una guerra nuclear. La incertidumbre era tal, que un locutor de noticias pudo decir que “en este momento nadie sabe si estará vivo mañana a esta hora.” Ante el bloqueo, los soviéticos ordenaron a sus buques regresar, y aceptaron desmontar las bases de misiles.

Esta actitud era por supuesto racional y comprensible, sobre todo si se considera que la existencia misma de la humanidad estaba en juego. Sin embargo, nuestro “idealista y humanista revolucionario” nunca pudo perdonar a los soviéticos el haber dado vuelta atrás. Parece ser que, dentro del idealismo de Guevara, era preferible volatilizar en átomos a toda la humanidad antes de retroceder en la causa socialista. Esto por supuesto no es más que demencia pura.

De esta forma, Guevara expresó en varias ocasiones su manifiesta inconformidad con las actitudes de la Unión Soviética. Por supuesto, Castro no podía permitir que su embajador, su propio representante, exhibiera semejante hostilidad contra el país que estaba literalmente sosteniendo a Cuba y su revolución. Pero Castro, quien es un genio de la estrategia., sabía que no debía echar por tierra la imagen del Ché, ese icono cuasireligioso que había creado como símbolo de su revolución, y que los niños cubanos son hoy día forzados a venerar en sus escuelas. Castro sabía bien que debía sacar a Guevara de su gobierno, pero a la vez debía conservar al ídolo. Fue así como Castro y el Ché acordaron que este redactaría una carta donde expresaba haber cumplido ya su ciclo revolucionario al lado del pueblo cubano, y que ya era hora de que viajara a otras tierras a expandir su noble causa. Allí viene ante nosotros el Ché como guerrillero y estratega militar.

El Ché es venerado, sobre todo, por los guerrilleros marxistas que aun quedan en el mundo. Los socialistas lo consideran un gran teórico de la guerra, que no dudarían en equiparar con Clausewitz. La tesis de Guevara sobre la organización de la guerra de guerrillas es conocida como foquismo, y es uno más entre los mil ismos que tiene la izquierda. El foquismo, sin embargo, es una doctrina militar estratégica. Los socialistas se preocupan mucho por las cuestiones de estrategia. Su gran pionero Lenin fue un gran estratega, Castro mismo es un increíble estratega, pero el Ché era un estratega mediocre. Sus tesis foquistas fueron puestas en práctica en los años sesenta en todo elcontinente americano, con muy mala suerte para aquellos que decidieron guiarse por ellas. Prácticamente todas las guerrillas que fueron organizadas según el dogma guevarista fueron rápidamente aniquiladas, y las que subsistieron, pese a venerar al Ché, generalmente seguían estrategias más ortodoxas. En Colombia, el Ejército de Liberación Nacional se organizó según los principios guevaristas, y fue prácticamente aniquilado en la llamada Operación Anorí. Sólo después resurgió cuando, apartado ya de los principios guevaristas, se dedicó al saqueo, la extorsión y ese infame tráfico de seres humanos llamado secuestro. Las FARC, que hoy por hoy son la guerrilla más poderosa del mundo, están muy lejos del modelo guevarista de insurrección.

Guevara, caballero de lustrosa armadura y nobles causas, marchó al Congo, donde trató de organizar la lucha guerrillera según sus ideas. Como era de esperarse, su misión fracasó, y las guerrillas del congo, hundidas en las divisiones internas, fueron aplastadas rápidamente. Pero su más famosa aventura militar le llevó a Bolivia, donde organizó con otras personas un foco revolucionario. Este foco, aplicando sus principios, trató de inmediato de ganar apoyo entre la población, cosa que nunca logró. Sus miembros nunca pasaron de un muy bajo número, definitivamente no apto para sostener una confrontación militar. Los bolivianos, ayudados por la CIA, estaban al tanto de los movimientos de Guevara en su territorio. Su localización se hizo fácil, casi tarea de niños, cuando el Ché, mostrando de nuevo su ineptitud estratégica, invitó a varios socialistas extranjeros a visitar su foco guerrillero. Las autoridades bolivianas, al observar este súbito flujo de marxistas hacia su país, no dudaron de que el Ché estaba tras de esto, y decidieron seguirles la pista. La operación subsiguiente terminó con la captura del Ché y su posterior asesinato extrajuicio, que fue ordenado por las altas autoridades de Bolivia. Se dice que inmediatamente se convirtió en un ídolo del pueblo boliviano, pero nadie se explica por qué ese pueblo nunca respaldó su lucha guerrillera.

Debo reconocer que me equivoco al juzgar tan duramente al Ché, porque hay una labor en la que sí mostró una eficiencia incomparable: dictar sentencias de muerte. Después del triunfo de la revolución, el nuevo gobierno inició una serie de “juicios revolucionarios”. Estos, por supuesto, no eran más que payasadas en las cuales las mínimas garantías procesales estaban ausentes.

Los acusados que eran llevados ante estos tribunales sabían, desde su citación o arresto, que terminarían en el paredón. Sin derecho a la defensa, sin derecho a la legalidad de los delitos y las penas, y sin derecho a controvertir al acusador, cientos de personas fueron asesinadas por el régimen de Castro. Y allí, en la mesa que presidía estos actos circenses, estaba siempre la augusta figura del Ché, dispuesto a hacer correr sangre, desintegrar familias, hacer llorar a mujeres y niños, todo por el bien de esa nobilísima causa que costó a la humanidad más de cuarenta millones de vidas.

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JUNTAN CADÁVERES

Por Vicente Echerri

Esta interpretación crítica de la obra de Ernesto ``Che'' Guevara tiene como telón de fondo los huesos que han viajado de Bolivia a Cuba y que han sido homenajeados como los del Che. Tal vez no habrían podido llegar en mejor momento a la isla: ella misma está en los huesos.

La exhumación del esqueleto de Ernesto Guevara (alias ``Che'') ocurrida hace unos días junto a la pista del aeropuerto de Vallegrande, Bolivia, y el envío de los restos del famoso guerrillero comunista a Fidel Castro, que sobrevive sobre un montón de cadáveres con los ropajes harapientos de una ideología putrefacta y que en medio de una nación moribunda recibe ahora como trofeo de sus aventuras los restos del Che, parece cosa de teatro, tiene la simetría de una puesta en escena.

Guevara, un joven médico argentino en los años 50, intoxicado de lecturas marxistas, conoció a Castro en México y se asoció a éste en la aventura que culminaría en la más larga dictadura de este continente. Entre los sobrevivientes del naufragio del yate Granma, que llevaría a los aventureros hasta las costas del Oriente cubano, estaba el Che, cuyo fanatismo Castro utilizaría años después, ya en el poder, para sus sangrientas correrías tercermundistas. Hacia mediados de los años 60, Che Guevara era el diligente ejecutor de la subversión comunista que Castro promovía en medio mundo. Cuando lo matan en Bolivia en 1967, empezaba a convertirse en un estorbo, un discípulo un poco independiente que, una vez muerto, Castro enarbolaría como bandera. La leyenda del Che, distorsionada por panegiristas del leninismo romántico, ha oscurecido y suplantado, como siempre ocurre, al individuo real: el político mediocre, el administrador torpe, el condotiero intolerante y sanguinario.

Los cubanos fuimos las primeras víctimas de este facineroso que, desde la jefatura de la fortaleza de La Cabaña hizo fusilar a cientos de personas condenadas por ilícitos tribunales de sangre con los que Castro inauguró el terror, o incluso sin que mediara juicio alguno. Después, desde la jefatura del Banco Nacional, donde Castro lo puso para aterrar al capital, y por el aura de austeridad que lo envolvía, aceleró la ruina de la economía cubana, que ayudaría a acentuar posteriormente como ministro de Industria. Era un incompetente grave, capaz de decir y hacer los mayores despropósitos en tono solemne. Como buen leninista, Guevara creía en la asepsia social del asesinato político. A los pequeños enemigos de un proceso magno simplemente se les suprime, la Revolución (con mayúscula) no puede andar con blandenguerías cristianas cuando está en juego la felicidad ulterior de toda la humanidad. El guerrillero comunista es ``una fría máquina de matar''.

Como guerrillero él también fue un fracaso: derrotado en Africa y abandonado, prisionero y muerto en Sudamérica, donde soñaba con repetir la ``hazaña'' de Castro, sin percatarse de que el castrismo triunfó accidentalmente gracias a la corrupción de un mando militar que esperaba avenirse con un nuevo gobierno de muchachos burgueses. Con la transitoria excepción de Nicaragua, la guerrilla comunista, pese a algún momento de auge, no pasaría de ser una cruenta e inútil aventura sobre la que terminaría consolidándose la desacreditada democracia capitalista. El Che quedaría para adornar las camisetas de revolucionarios de café y las pancartas de algunos ilusos que deploran el naufragio de las utopías.

Castro, entre tanto, se dedicó a agotar el proyecto revolucionario llevándolo hasta sus últimas consecuencias. Su larga permanencia en el poder ha permitido demostrar que debajo de la novedad que propone el discurso radical de la revolución no hay más que un despotismo de viejo cuño; que no existen ideologías sanas asociadas con el poder absoluto; que el líder carismático que barre las instituciones en nombre de un gran sueño no es más que un gángster, y que el joven incorruptible de los comienzos, si está en el mando el tiempo suficiente, no dejará de convertirse en un multimillonario vulgar.

A treinta años de su muerte, como despojo de otra época, han descubierto los huesos del Che y se los han mandado a Castro, último coleccionista de este sueño deshecho en que coinciden el fervoroso antiyanquismo latinoamericano con la aplicada práctica marxista. El reencuentro es patético y caricaturesco. La osamenta del ``guerrillero heroico'' vuelve a Cuba cuando todo el país también está en los huesos y empieza a sentirse el ruido de petardos en el fondo. ¿Podría haberse pensado en un final mejor?

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NO HAY QUE ENTERRARLO, DESTRUIRLO

Por José Sánchez-Boudy, Diario Las Americas

Al Che Guevara no hay que enterrarlo. hay que hacerlo cizco. Hay que destruir el mito sobre su persona. Y la única forma es exponiendo al mundo, y sobre todo a los jóvenes, que no fue ni un valiente, ni un amigo de los pobres; ni un idealista... Que no fue un santo varón sino todo lo contrario. De sus manos no se puede borrar la sangre que derramó cobardemente. Está impregnada en esos huesos que están buscando para hacerle un panteón de glorificación, estilo de la momia de Lenín, en La Habana.

Porque el Partido Comunista Cubano está girando, lentamente, hacia un tipo de reciclaje en que dirigido por Castro y envuelto en la pretendida santidad del Che Guevara, y tergiversando a Martí, mostrar una cara maquillada, al mundo que le permita, a la Nueva Izquierda Internacional, vencerlo, en forma tal, que pueda recibir los cuantiosos créditos que necesita para mantenerse en el poder.

Pero "aunque se vista de seda la mona, mona se queda". Y para despojarlo del maquillaje y del nuevo ropaje hay que hacerlo tierra, mostrando la verdad, de la figura del Che, convertido en un mito, en "el amigo de los desheredados", por el Comunismo Internacional".

Hay que ver al hombre históricamente. No hizo nada pero hizo todo. El todo que nos tiene cuarenta años en este destierro: comunizó a Cuba. Fue la figura a través de la cual los soviéticos penetraron; destruyendo las instituciones republicanas. Fue como el Padre José, aquella Eminencia Gris de Richeliu, del cual, A. Huxley ha dejado una biografía sensacional.

No hizo nada, pero lo hizo todo: destruirnos la patria. Hacer polvo su economía; instaurar la violencia y la crueldad, mancomunado del brazo del Máximo Líder --el César para un dialoguero-- y de Raúl Castro. En la biografía de Lee Anderson aparece del brazo de los Castro, de la "********** Cubana". De la sangre y el crimen.

La figura de este hombre, de este asesino sin entrañas, hay que descarnarla ante el mundo y dejar al desnudo la frialdad de sus crímenes y de sus fracasos; que fueron el todo que destruyó una nación y la sembró de cadáveres y de cientos de cárceles. Que la hizo un gigantesco campo de concentración.

No se puede permitir que los jóvenes de Cuba sigan pensando que "el camino es el Che". "Que el hombre a imitar es el Che". De que fue un ser "que lo dio todo por los humildes", y que por ellos sacrificó su vida. Y con el machacar constante la dictadura tecnológica --como llamó Albert Speer a la nazi-- hoy en día, es lo que cree la juventud cubana.

Hasta los cubanos de alla, los más cristianos; los más apegados a su iglesia, aunque traten de rebatir el comunismo, aunque señalen sus errores, tienen metido en el alma el veneno del marxismo. Yo tengo aquí una publicación de una Diócesis Cubana. De una de las mayores del Catolicismo Cubano. En ella escriben jóvenes que buscan a Cristo; que creen estar completamente en Cristo.

Pues bien, en el fondo de la publicación, en el fondo del alma de estos jóvenes, se ve, como un velo muy sutil, el que "sea Castro el que haga las reformas en Cuba". En una palabra que el comunismo se recicle si fuera necesario.

Aqui está la publicación. Es la de Camagüey. Verán que lo que señalo es una realidad como un templo. Es decir, jóvenes que rezan todos los días; jóvenes que buscan dar la libertad a Cuba, no han podido ser inmunes --a lo mejor ni lo saben-- al peligro de la contaminación marxista. A esa contaminación a la que le quieren buscar un "Santo Atea", para poderla mantener en el mañana, en una Cuba Libre. Les quieren santificar al Che Guevara.

¿Y al Che Guevara hay que enterrarlo y no hablar más de él? Ya verán a las multitudes gritando de que el Che también fue cristiano. De que el Che luchó por los desheredados.

Pues bien, esta serie de artículos que de hecho con repugnancia de su figura, sólo tienen un objetivo: desmitologizarlo. Mostrar las entrañas llenas de pus como en el "retrato famoso" de la novela de Oscar Wilde.

Nosotros regresaremos y el comunismo caerá. Está en sus últimas boqueadas. Y nos encontraremos que la labor más grande que hay que hacer en Cuba, es la de eliminar el veneno rojo dejado por el comunismo. Que ha tocado hasta el último segmento de la vida cubana.

Hay que volver a las enseñanzas de Martí, en forma máxima, enseñándole al cubano que Martí fue, de verdad, "el santo de América", como le llamó Rodríguez Embil. Que su Evangelio de piedad y de dignidad humana sí está basado en las enseñanzas del Señor; en lo mejor del Cristianismo; en lo más puro del hombre. Que Martí ni fue comunista, ni socialista. Que todo eso que dicen los marxistas es una "canallada" y una engañifa total y absoluta.

Cuando hayamos limpiado cada alma cubana de la carroña marxista podemos decir que el Che Guevara hay que enterrarlo. Antes no.

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Escalofriante relato del ex preso político Pierre San Martín, testigo presencial del asesinato a sangre fría de un niño entre 12 y 14 años de edad llevado a cabo por el abominable monstruo de crueldad Che Guevara en la fortaleza de la Cabaña. ¿Como es posible que hoy en día hayan personas que sientan admiración por este asesino en masa?.

El Che fracasó en todas sus empresas, inclusive a la hora de morir, pues al momento de ser hecho prisionero estas fueron sus palabras, "No disparen yo soy Che Guevara, valgo más vivo que muerto". No supo morir como un hombre, como tú niño heroico, murió como un cobarde.

Victor

COMO ASESINABA EL CHE GUEVARA

Por Pierre San Martin, El Nuevo Herald

Eran los últimos días del año 1959; en aquella celda oscura y fría 16 presos dormían en el suelo y los otros 16 restantes estábamos parados para que ellos pudieran acostarse, pero nadie pensaba en esto, nuestro único pensamiento era que estábamos vivos y eso era lo importante; vivíamos hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo sin saber que depararía el siguiente.

Fue como una hora antes del cambio de turno cuando el crujiente sonido de la puerta de hierro se abrió, al mismo tiempo que lanzaban a una persona más al ya aglomerado calabozo. De momento, con la oscuridad, no pudimos percatarnos que apenas era un muchachito de 12 o 14 años a lo sumo, nuestro nuevo compañero de encierro. Y tú que hiciste, preguntamos casi al unísono. Con la cara ensangrentada y amoratada nos miró fijamente, respondiendo: por defender a mi padre para que no lo mataran, no pude evitarlo, lo asesinaron los muy hijos de perra.

Todos nos miramos como tal vez buscando la respuesta de consuelo para el muchacho, pero no la teníamos, eran demasiados nuestros propios problemas. Habían pasado dos o tres días que no se fusilaba y cada día teníamos más esperanzas que todo aquello acabara, los fusilamientos son inmisericordes, te quitan la vida cuando más necesitas de ella para ti y para los tuyos, sin contar con tus protestas o anhelos de vida.

Nuestra alegría no duró mucho más, cuando la puerta se abrió, llamaron a 10, entre ellos al muchacho que había llegado último; nos habíamos equivocado, pues a los que llamaban nunca más los volvíamos a ver.

¿Cómo era posible quitarle la vida a un niño de esta forma; sería que estábamos equivocados y nos iban a soltar? Cerca del paredón donde se fusilaba, con las manos en la cintura, caminaba de un lado al otro el abominable Che Guevara.

Dió la orden de traer al muchacho primero, y lo mandó a arrodillarse delante del paredón. Todos gritamos que no hiciera ese crimen, y nos ofrecimos en su lugar. El muchacho desobedeció la orden, con una valentía sin nombre le respondió al infame personaje: si me has de matar tendrás que hacerlo como se mata a los hombres, de pie, y no como a los cobardes, de rodillas.

Caminando por detrás del muchacho, le respondió el Che: "con que sois un pibe valiente"...

Desenfundando su pistola le dio un tiro en la nuca que casi le cercenó el cuello. Todos gritamos: asesinos, cobardes, miserables, y tantas otras cosas más. Se volteó hacia nosotros y vació el peine de la pistola, no sé cuantos mató o hirió; de esta horrible pesadilla, de la cual nunca logramos despertar, pudimos darnos cuenta que aunque heridos estábamos en aquella clínica del estudiante del hospital Calixto García, por cuanto tiempo no lo sabríamos, pero una cosa sí estaba clara, nuestra única baraja era la de escapar, única esperanza de supervivencia.

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El nuevo guevarismo o la radicalización de la revolución

Por José Sánchez-Boudy, Diario Las Americas, Octubre 1997

A principios de la Rebolución, cuando le preguntaron a Haydee Santamarina --la famosa saqueadora de las residencias cubanas-- qué pasaría si Castro muriera, contestó: "radicalizaríamos la revolución".

Todo estaba programado desde antes del cincuenta y nueve; y lo que está pasando con el Che, así mismo, de antemano. ­Los comunistas no improvisan.

Y todo este montaje con sus pretensos restos sólo tiene un fin: instaurar el nuevo Guevarismo; el que comporta el culto al héroe --el que jamás, el Che, lo fue--; la radicalización de la revolución y la fusión del comunismo reciclado y la izquierda que le sigue, a nivel mundial.

Por eso los Estados Unidos están tan preocupados, y han protestado por todo el espectáculo que hemos visto en estos días, y que culmina en la ciudad de Santa Clara. Ahora una poderosísima fuerza, de tipo global, cuyo santuario es La Habana, el nuevo Guevarismo o Radicalización de la Revolución con el Che a la cabeza y, dirigida por el comunismo cubano, aparece en el panorama.

Una fuerza terrible, conspirativa, subversiva y terrorista. Una fuerza desestabilizadora de todas las naciones. Una fuerza que llega a todos los estamentos: desde el estudiantil al pueblo confundido; en todos sus niveles. Confundido por la propaganda de que el Che, el asesino máximo, es el patriarca de los desheredados y el hombre que murió en Bolivia peleando por sus ideales.

Es el Internacionalismo Comunista que se recicla y adquiere otro tipo de ropaje más poderoso que el guerrillero. El ropaje de la subversión envuelta en mito.

La ignorancia, por muchos, de esta realidad; el no haberla entendido a tiempo; el perder los días en salir a la palestra pública denunciándola, denunciando la falsedad que se acaba de llevar a cabo con los restos del Che pone en desventaja la lucha contra la nueva conspiración que tiene a La Habana como la Meca del Comunismo.

El comunismo está en el mundo, como las cucarachas, desde el pleistoceno, desde hace muchos años; la envidia y las ansias de poder siempre se han mancomunado para, so pretexto de devolver al hombre al paraíso, esclavizarlo.

Una propaganda muy bien dirigida; y esa capacidad extraordinaria del ser humano de buscar la felicidad a toda costa, ya sea en el mito o en el Hombre Providencial tan bien estudiado por tantos como Emerson y Carlyle; el famoso "héroe" permiten al Comunismo Internacional mover sus tentáculos para estrangular al orbe y al ser humano. mantenerse vivo; reciclado, tras la caída del muro de Berlín.

La segunda etapa de esta globalísima jugada del Comunismo se completa con la visita del Papa a Cuba. El Pontífice se va a meter en la cueva de los leones y tendrá que hilar muy fino, una vez que comprenda que le han informado mal sobre los efectos de su visita a Cuba, para salir airoso de lo que yo llamo: "la aventura cubana".

Porque, como bien señala Manolo Prieres, con el que he trabajado, la idea del Che como galvanizador de la Conspiración Mundial, con el que trabajo, día a día, en intercambio patriótico y de hermano sobre cómo derrotar al comunismo, se tratará de manipular al Papa y de hacer del nuevo ícono, del Che Guevara, el Pontífice de los Desheredados: un santo laico.

El Santo laico que creó Camus en La Peste Camus, defensor integérrimo de la libertad del hombre. Dentro de poco, para transformarlo aún más en Héroe, en un San Francisco de los Desheredados, dirán que es mentira que gritó cuando cayó prisionero: "yo soy el Che". "Valgo más vivo que muerto. ¿Por qué no se pegó un tiro? Después de todo, él no tenía por qué tener escrúpulos en quitarse la vida, ya que era ateo.

Pero morir es una cosa y matar a los demás, como él hizo siempre, cuando estaban desarmados e inermes, es otra. Hasta para pegarse un tiro se necesitan pantalones. Para matar impunemente no hacen falta. Basta con la cobardía radical que se lleva dentro por muchos. Con el alma negra de
que se está formado.

El mito está, y la jugada de La Habana, al descubierto. Repito, es una lástima que muchos hayan empezado tan tarde a escribir en contra del Che, y es repugnante y se vomita uno con ello que se diga por los liberales que Fidel es el malo, y el Che el bueno. Siempre lo demuestra la biografía de Anderson, caminaron juntos. Son gemelos de un solo huevo. De esto no tengan la menor duda.

Pero se puede recuperar el tiempo y no dejar de machacar que gritar: "yo soy el Che, valgo más vivo que muerto" es la muestra de una de las mayores cobardías de la historia. Hay que morir como Toindike, el héroe del Escambray, como Campanería, como Santo Coloma que contestó a Sanguily cuando le dijo: "Muere de pie, Santo Coloma", que le contestó: "A sus órdenes, mi General".

Camilo2002cl's picture

Barbarotico, déjate de bonche, acere, ya cumpliste tu objetivo de ridiculizar al régimen de La Habana.

By Camilo2002cl --

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Camilo2002cl's picture

Sí Lacán, está multiplicado en millares de camisetas fabricadas por esas mismas multinacionales que tanto odias.

Che super star, y con miles de muertes tras sus espaldas.

By Camilo2002cl --

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¡Qué ironías tiene el destino! Después de todo lo que ha hecho este ejemplar, tienen a todos los niños en cuba repitiendo sin conocimiento. Seremos como el che. No creo que muchos niños cubanos quieran ser asesinos en nombre de cualquier causa, por muy justa que pueda parecer.

Otra ironía, desaparecen a Camilo Cienfuegos en el aire y después ponen a todos los mismos niños cubanos a poner flores en las aguas los días 28 de noviembre en memoria de él. ¡Descarados!¡cómo juegan con los sentimientos del pueblo cubano!

By Hatuey
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Che: misticismo ético y letal

Por IBSEN MARTINEZ
EL Nuevo Herald

Más que a Guevara, el hombre terrenal, el autor condena el guevarismo, ese moralismo simplón que reduce la solución de los males a la tontería de que prevalezcan los desprendidos, así sean unos badulaques.

Comencé mi carrera de articulista hace poco más de un cuarto de siglo, escribiendo un suelto sobre el Che Guevara.

Dotado de un olfato proverbial como buscador de talentos, mi editor de entonces dio conmigo y me puso a prueba encargándome un artículo.

Por aquel entonces, igual que ahora, la cultura de masas y sus extravíos eran el pienso favorito de los intelectuales latinoamericanos y de las revistas que maquinalmente concebían, dirigían, imprimían, distribuían y llevaban a la quiebra.

Ocurría por esos días que Hollywood había probado suerte con un largo metraje argumental sobre el Che Guevara. Jack Palance era Fidel Castro y Omar Shariff era el médico argentino. Por más que lo intento, no puedo recordar quién hacía de Fulgencio Batista, ¿Eli Wallace rapado? ¿Ernest Borgnine ``amulatado'' artificialmente?

Por supuesto, Palance era el fanático despiadado; Shariff, el mártir jacobino, el santo laico.

Mi artículo denunciaba, en ocasión de un aniversario de la muerte del Che en Bolivia, la arrogancia de la industria del entretenimiento al atreverse a banalizar un trecho de historia latinoamericana con tan desaprensivo reduccionismo.

En especial me irritaba la dupla ``Palance es el malo, Shariff es el desprendido; Palance es el megalómano calculador y Shariff el soñador burlado; Shariff es el revolucionario descaminado pero honesto; Palance el resentido vendepatria; Shariff el santo laico''.

A lo largo de estos 25 años he cambiado de opinión respecto a innúmeras cuestiones: he cambiado de opinión respecto a la regla del bateador designado, por ejemplo, sin que ello entrañe un terremoto epistemológico ni una catástrofe moral.

Pero pocas cosas me han estremecido tanto como haber topado hace unos días con el suelto amarillento que Pablo Antillano publicara en su revista incandescente.

Releer el articulito, petulante y desmañadamente escrito, me remitió a una frase que Antonio Machado atribuye a su heterónimo Juan de Mairena: ``Debajo de lo que se piensa está lo que se cree''.

Y es que ya desde entonces, todo lo que se me decía que debía ser motivo de admiración, tratándose del Che, me resultaba aborrecible. En eso no he cambiado un ápice: ni más ni menos que un sicópata me pareció siempre el comandante. La misma desafección megalómana, sublimada en ``causa superior''. La misma inapelable unicidad de propósitos que informa al
asesino en serie.

Y, por sobre todo, más que Guevara el hombre terrenal, me repugnaba el guevarismo, o por mejor decir, ``los guevarismos'' de toda laya: ese culto demencial a la voluntad por sobre todas las cosas, sin atender a lo contingente. Ese moralismo simplón e inapiadable que reduce el motivo de nuestros males a la simple cuestión de que prevalezcan los honestos y los desprendidos, así sean unos badulaques, por sobre los públicamente útiles, aunque muestren humanas y privadas debilidades.

Pero hay una formulación guevarista, presente en casi toda instancia del discurrir moralista de izquierda, que siempre me ha lucido tan adolescente y trivializadora como peligrosa y digna de ser combatida sin cuartel.

Me refiero a la noción de que hay hombres ``imprescindibles'', en el sentido totalitario y aniquilador, en el sentido supremacista y cercenador de la individualidad, que supo darle ese prodigio de deshonestidad intelectual que fue Bertolt Brecht.

Esa idea de que hay salvadores hechos de una estofa moral superior que les otorga poder de vida y muerte sobre los demás, halaga el integrismo enfermizo de todo buen salvaje de izquierda cuando coloca un disco de Silvio Rodríguez y se extasía escuchando que el Che era ``un animal de galaxias'', un filántropo guerrero, que comprendió que ``la guerra era la paz del futuro'', y que ``iba matando canallas con su cañón de futuro''.

Los canallas del guevarismo somos el resto de la gente: los demócratas, los que creemos en las virtudes y fastos del individualismo y toleramos sus miserias, los tibios de opinión, los normales, los espectadores, los que vemos los toros desde la barrera, los que guardamos un fondito de
café y media caja de cigarrillos para un día de lluvia, los que dejamos pasar, los que cultivamos la mentira blanca, los que no predicamos castidad con las pantaletas en la mano, los que cortejamos sin éxito la mujer ajena, los que llegamos tarde con una mala excusa a la oficina,
los que en lo posible evitamos hacer cola, los que echamos una cana al aire, los que tenemos una destreza y sólo una, los que no vemos motivo razonable alguno para inmolarse voluntariamente por causa alguna en la Tierra.

En fin, toda la gente sospechosa de no querer ser el hombre nuevo según la concepción maniquea de un apátrida que practicaba ilegalmente la medicina, que tomó para sí el papel de juez sumarísimo y ufano verdugo, que no dormía supervisando los fusilamientos de La Cabaña, que anduvo trasteando con arrogante incuria argentina con la economía cubana hasta arruinarla, y luego salió a dar la vuelta al mundo buscando, igual que Diógenes, a gente lo suficientemente pura y revolucionaria para salir a matar indígenas reclutas bolivianos con él.

¿Un santo laico el Che Guevara? Lo mismo decía Charles Manson hablando de sí mismo.

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Amigo mexicano:

Tu discurso es idéntico al de aquellos que buscan amparar sus ideas rallanas en el fanatismo tras un burdo antimperialismo extemporáneo que la mayoría de las veces no viene al caso.

La figura del Guevara emancipador y justiciero, léase antimperialista, se diluye ante la contundente realidad del Che aventurero (no inocente)que fusiló a miles en La Cabaña y que exportó el odio de la lucha de clases a Africa y Bolivia.

Saludos.

"se va por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico"
José Martí.

By Camilo2002cl --

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quote:Originalmente enviado por Lacan75
Buen intento señor victor blanco; llevan decadas tratando de aminorar la figura ejemplar del Che con esas historias.

Pero viniendo de ustedes van a tener el mismo efecto que hasta la fecha:
El che sigue siendo ejemplo de dignidad frente a la soberbia del poderoso.

Soy cubano, en el 1959 tenía 4 años, conozco el proceso cubano pues lo viví y me formé en él, por ende no soy ni burgués ni poderoso. Existen, para mí 3 tipos de dictaduras: la comunista estilo Corea, URSS, la dictadura con facha de democracia (sobran ejemplos en América) y la dictadura de a huevo (Gobierno Cubano); de las tres la peor es la última, típica de A.Latina. Este tipo de dictadura, por no ser genuina, utiliza cualquier medio e ideología para su conservación. Del Che no tengo nada que aprender, vivió su vida como le salió, no para consagrársela a nadie sino a sus antojos personales, experto en nada, ni como médico era bueno. José Martí sí es digno de admirar, trabajó como un mulo para dedicar los fondos a la causa cubana,reunió a los cubanos a una causa común y dio la vida por su causa para dar el ejemplo. Lo que más me llama la atención de hombres como el Che, Fidel y tantos improvisados es que nunca han trabajado para nadie, ni siquiera para mantener a sus familias. Lo peor de todo es la ideología que desde niños te inculca esta dictadura, mostrándote a estos hombres como dioses perfectos. Algo digno de admirar del Che, que indudablemente lo diferencia del cobarde de Fidel, es que iba siempre delante de sus tropas arriesgando su vida y predicando con su ejemplo. El otro jamás ha recibido siquiera un arañazo, en el Moncada entró de último y salió de primero, y en la Sierra estuvo haciendo hijos, no participó directamente en ningún combate. Además, hasta Fidel se quitó al Che de arriba, o cree Ud. que Fidel y todos los huevones en el poder iban a comer lo que comía el pueblo, tal como predicaba el Che. En 1962, en la cumbre de Punta del Este, el Che llevó un mensaje al Presidente Kennedy de parte de Fidel, el cual entregó personalmente al representante gringo en esa cumbre, en donde se solicitaba restaurar las relaciones con EU y llevar a cabo elecciones libres en Cuba a cambio de otras premisas. Esto estuvo en la agenda del Presidente Kennedy y por desgracia fue asesinado antes de llevarse a cabo. Así son esta gente, fachada nada más. Para mis hijos no hay Che, que crean en la obra de la gente que crean y construyen, no en lo que dicen. Como cubano le digo, la presencia del Che en nuestra historia no fue nada beneficiosa sino una ****** más de las tantas que hay en ella. Otra cosa, la gente en Cuba conoce que el Che fue uno de los que más ejecutó gente en la Sierra y en La Cabaña, ¿cómo lo sabe, por propaganda extranjera?, imposible pues todos los medios son de Castro, sencillamente porque las verdades navegan en los pueblos a través del tiempo. Gracias

Sincastro

By cubitasincastro --

Atentamente,

Cubitasincastro

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quote:Originalmente enviado por Barbarotico
Los imperialistas principalmente del exilio tratan de ridiculizar la figura de dignidad y heroismo del Guerrillero heroico Ernesto Che Guevara con toda esta propaganda barata
Tratan de ponerlo como que murio en bolivia rogando por su vida lo cual no es cierto, el che nunca perdio su compostura ante las acesinas armas imperialistas que lo despacharon al mundo de los espiritus, pero segun la ley universal de la encarnacion algun dia encarnara nuevamente y seguira su lucha por el socialismo.
Porque segun la leyes universales de la naturalesa, todo lo que sube tiene que bajar, todo lo que baja tiene que subir, todo lo que vive tiene que morir y todo lo que muere tiene que vivir ect, ect, ect..
Osea en el universo nada permanese estatico en un solo estado y el castigo por el error no existe mas alla de la muerte del cuerpo fisico, asi que se quedaron con las ganas de ver al che arder en las miticas e inexistentes llamas del infierno. HE DICHO...

PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS...

Te habla un cubano que vivió como cualquiera dentro de Cuba, hasta 10 años. Por tanto, no soy imperialista, ni creo en Fidel ni creo en los gringos cuando de política me hablan. De tu mensaje sólo te puedo decir que eres el clásico topo que el sistema formó, además ni sabes escribir, ni sabes nada de estática y leyes naturales, mucho menos sabes pensar. No te culpo topo, así te hicieron. El Che vivió como le salió, no tengo nada que aprender de él pues nada enseñó, sólo que era un hombre que marchaba frente de su tropa, no como Fidel que entraba de último y salía de primero, como en el Moncada.

Sincastro

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Atentamente,

Cubitasincastro

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quote:Originalmente enviado por Barbarotico
PIONEROS POR EL COMUNISMO, SEREMOS COMO EL CHE.
ARROZ SEBOLLA, LOS YANKIS PA' LA HOLLA...
ASTA LA VICTORIA SIEMPRE...
PATRIA O MUERTE, VENCEREMOS...

Disculpa topito, perdí mi tiempo tomándote en serio, me gusta tu estilo, con ironía síguete burlando de las consignas que nos metieron hasta en el desayuno. No obstante, recuerda que te forzaron a no tener país ahora y aunque te guste joder, cosa que aplaudo,respeta lo que nos queda por hacer por recuperar nuestra sociedad pues nadie lo va a hacer por nosotros. Espero que te unas a nosotros, además en todo grupo hace falta alguien que nos haga reir.

Sincastro

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Atentamente,

Cubitasincastro

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CHE GUEVARA'S DUBIOUS LEGACY

By John Suarez

"Hatred is an element of struggle; relentless hatred of the enemy that impels us over and beyond the natural limitations of man and transforms us into effective, violent, selective, and cold killing machines. Our soldiers must be thus; a people without hatred cannot vanquish a brutal enemy." Che Guevara Message to the Tricontinental 1967.

In the United States the generation of the 1960's spoke often about love and peace, yet this generation carried the image of a man who advocated the use of hatred as a means to an end into their marches and into their dormitories.

The image of Che Guevara hanging in the College dorms of young student radicals in the 90's may be cliche, but his message is not. In his Message to the Tricontinental Guevara argued that hatred was something to be harnessed and used for as he put it, "an element of struggle." Not only as an element to struggle against injustice, but to be used to perpetrate new injustices. Guevara describes the utilization of hatred or as he put it "relentless hatred" to "impel us over and beyond the natural limitations of man." This use of hatred to encourage the dehumanization of ones enemy is but another manifestation of the doctrine found throughout the centuries to justify mass murder and torture.

If hate was the solution to all our problems than the victors of this century would have been men like: Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, and Pol Pot. Instead they are viewed in most quarters as mass murderers and criminals except for those who are blinded by their "relentless hatred" of their fellow man. History has demonstrated two fundamental approaches to change the face of the world. One way views hatred as an element of the struggle and has been the way for such leaders as: Lenin, Hitler, Stalin, Mao, Pol Pot, and Fidel Castro.

The second way is an alternative to harnessing hatred, and tragically it is the road less traveled. It is the path blazed with the words of Jesus Christ who said, "Love your enemies, do good to those who hate you, bless those who curse you, pray for those who mistreat you." This path has and continues to be followed by men of such diverse backgrounds as Mahatma Gandhi, Martin Luther King Jr., Lech Walesa, and Vaclav Havel. These men have demonstrated that hatred is something to be overcome, not an "element of struggle," but rather a stumbling block to freedom.

Ours is a battle both of the soul and the material realm. Our enemy is hatred. We have good reason to hate Fidel Castro and his co-conspirators. They have imprisoned tens of thousands of prisoners of conscience, attempted to brainwash a generation, enslaved the Cuban people in a retro-feudal state Castroism created, they have divided families, made political ideology a litmus test for patriotism, created an exile that comprises nearly 20% of the Cuban population, and murdered thousands.

To defeat despotism, we must conquer and destroy our own hatred. We must reject Che Guevara's argument that hatred is good because it, "transforms us into effective, violent, selective, and cold killing machines". We must act not out of hatred for Castro, but out of love for the Cuban people. This should be what drives our purpose and our strategies to bring liberty and justice to the Cuban nation. We will not compromise with evil. We will overcome it. We will exercise our fundamental rights as Cubans and as human beings to be free and moral beings. If they wish to butcher us or imprison us, then it is they who are at fault. If we are to die for the cause of freedom while exercising our God given rights, then we have done nothing wrong.

On July 13, 1994 Castro's agents attacked a tug-boat full of women and children trying to head for sanctuary in a foreign land. They were met by tugs who used high pressure hoses to knock these refugees overboard into the sea, and later these agents rammed the boat drowning 41 passengers. 21 of which were women and children.

One year later on July 13, 1995 Cuban exiles traveled in a flotilla into Cuban waters to honor those who had been massacred a year earlier seeking freedom. We were met by military gunboats, military helicopters, and military jets. We came bearing white roses and a priest to pray over the watery grave of the victims. As we exercised our fundamental right to enter and exit our national territory, the lead ship, Democracia, was rammed, and exiles seriously injured. The exile's response to the military personnel was "brothers, please don't do this."

On October 10, 1995 the Cuban Council "Concilio Cubano" was born, a coalition of civic, political, labor, and human rights organizations joined together in the rebirth of Cuba's civil and moral society. 130 opposition groups joined together on the following mutual points of agreement: respect for human rights, amnesty for all political prisoners, and the re-establishment of the rule of for all Cubans inside and outside of Cuba. The Cuban Council requested permission to hold a national convention on Feb. 24, 1996. Castro could not allow such a coalition to exist because it is a mortal threat to him. This Council looks to the future of the Cuban nation, and charts a course away from the culture of hatred, death, and disaster Castro has brought to the island.

On February 24, 1996 when Concilio Cubano was to meet; Cuba's secret police continued the sweep started weeks earlier to crush the coalition, and Cuban MiGs killed four men who at the time were engaged in a search and rescue mission for Cuban rafters in the Florida Straits. One of these men, Armando Alejandre Jr. was a member of the Committee in support of the Cuban Council in Miami. He was also a 1988 graduate of Florida International University.

How has the exile responded to these outrages: with prayer, sadness for those who have lost loved ones, a renewed call to non-violent confrontation, and finally with another flotilla to honor those who perished at the hands of a tyranny driven by hate.

Che's legacy in Cuba is one neighbor spying on another, high suicide rates, and a generation of young Cubans risking their lives on rafts in the Florida Straits rather than continue to live under a despotic government. A people cannot prosper in a regime founded and based in hatred. We must transcend hate, and we must overcome evil for Cuba to be free.

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quote:Originalmente enviado por Lacan75
Lo siento señor blanco, usted pudiendo poner eso en español.... El ingles me causa cierto malestar.

En los mensajes que he leido de Ud. veo que utiliza pocas palabras y nunca dice nada, ni en español, en inglés imagino que tampoco pues no te gusta, quizás en chino o mandarín puedas dar argumentos buenos. Cada vez que el Sr.White escribe explicando con argumentos sólidos algún tema Ud. le contesta sin explicar nada. Con todo respeto, me gustaría saber si le pagan por hacer esto. De ser así te pido que me metas en el negocio. Yo sé ruso, si lo deseas te escribo al estilo Stalin, ya que el inglés no te gusta y creo que el español tampoco. Acuérdese de mí para lo del negocito. Saludos

Sincastro

By cubitasincastro --

Atentamente,

Cubitasincastro

Walter Trujillo's picture

Seamos realistas, luchemos por obtener lo imposible!!!!

Al parecer en este Forum se han reunido los acerbos enemigos del CHE,
ese discurso desgastado que no pasará de Miami, ni de la casa Blanca,
La historia que cuentan, pueda que sea cierta, pero no hay razón para desacreditar personas,
tratando de ver situaciones de guerra como luchas domesticas. Esta fue una guerra, en contra de enemigos sangrientos, de la talla de Batista, Somoza, Pinochet, los cuales ayudados por los militares y políticos americanos pisotearon el planeta, destruyéndolo, contaminándolo y esclavizando a su gente.
Fue una lucha a muerte, sino hubieran actuado de esa manera, también los hubieran fusilado.
O es que acaso, cuando Uds., se tomen Cuba, abrazarán al enemigo, brindarán la otra mejilla y no les quitarán propiedades y casas a sus propietarios actuales. No! Uds. llegaran disparando, matando a todo aquel que se cruce, torturan, fusilaran y encarcelaran a todo aquel que no piense como Uds. y no comparta su ideología. No instauran el trabajo voluntario, sino esclavizarán directo a la gente, obligándolos a perderse en el alcohol y las drogas, como sucede en el bello país, que Uds. Viven.

Porque no protestan cuando en Guantánamo se violan los derechos
humanos desde la A hasta a la Z y en EE.UU a los que no piensan como Busch, son automáticamente calificados como terroristas y serán desaparecidos, encarcelados,
torturados o sentenciados a muerte. Es que esta gente tiene licencia para matar o permiso especial del cielo o del Papa para eliminar a todo aquel que sea sospechoso y enemigo de Uds.

Seamos realistas y no tratemos de tapar el sol con un dedo. El CHE es una figura de
esperanza, que no lo destruirá ni la muerte de Fidel, ni la toma de Cuba, por un poco de facinerosos hambrientos de poder y con ganas de llenar a Cuba de Casinos, bares y prostíbulos.

Mas de 30 millones de adultos y jóvenes de todo el mundo, que enertbolan la bandera del Che y sus pensamientos, no se equivocan y seguirán creyendo en él.

El Che es una símbolo, una esperanza, más importante que el Papa o que cualquier agente de la CIA, o cualquier neoliberal ambicioso o miembro de FMI.

En vez de estar pesando en destruir gente indestructible, junten esfuerzos y reúnan los millones que tienen, para que puedan ayudar a Cuba a salir adelante, protesten en contra del Bloqueo económico y las cárceles de Guantánamo y protesten por los asesinatos en las fronteras de EE.UU a los inmigrantes latinoamericanos, que son casados como conejos, que lo único que quieren es ocupar territorios que algún día fueron de sus antepasados.

La gente que muerto en América Latina por las dictaduras asesinas, no son mil, sino millones y muchos de esos asesinos, se pasan todavía libres y toman sol en las playas de California y la Florida.

Si no tienen fuerza ni interés de entender lo que les propongo, vayan al playa, con una botella de cerveza, con un cigarro en la boca y dejen en paz al Che y dejen que Fidel se siga preocupando de su pueblo.

Un abrazo
Che amigo

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Sr. Walter:
Tiene Ud. mucha razón en cuanto a que los gringos no son el mejor ejemplo de respetar muchos de los derechos que nuestros países deben tener, no obstante los dictadores y tiranos de nuestros países son creados en nuestros propios países y después los gringos deciden si lo conservan o no. La gran diferencia entre las trastadas de los gringos a las de nuestros tiranos es que los primeros las hacen fuera de su pueblo mientras que los nuestros las hacen en contra de sus pueblos. El ché para mí vivió su vida como quiso y no me interesa como símbolo, independientemente que para muchos jóvenes lo quieran así o no, cada cual escoge lo que desee escoger como símbolo, imagínese que para muchos chilenos Pinochet es un símbolo, incluso aún, en nuestros días, Hitler es símbolo de muchos jóvenes pro nazis, así son las cosas, pensamiento libre elección libre, suerte que tienen muchos, excepto los cubanos, la libertad de elegir sus símbolos. Yo no apoyo las prepotencias de los gringos como tampoco apoyo al tirano de mi país. Me parece que Ud. no es cubano, quizás no sepa que el dictador y asesino de Batista no pudo evitar un juicio con las garantías mínimas cuando Fidel fue acusado por los acontecimientos del Moncada en 1953, no fue condenado a muerte sino a 15 años de prisión, de los cuales cumplió 20 meses solamente gracias a la libertad de expresión y de pensamiento que permitió exigirle al régimen la libertad de todos los prisioneros que participaron en el Moncada. Para que conozca más le diré que los 20 meses de prisión los pasó junto con el resto del grupo en el hospital del presidio "Modelo", con cama propia, mosquitero, baño propio, biblioteca sin censura, podía leer y escribir todo lo que quisiera, patio para juegos, podían cocinar sus comidas, recibir sus visitas y otras comodidades. Jamás fue mezclado con otros presos. Después de su amnistía no fue obligado a emigrar, ni siquiera a pedir permiso para viajar. Cuando pase por Cuba vaya al museo del presidio en Isla de Pinos, eso sí, no lleve cámaras fotográficas ni de videos pues está prohibido tomar cualquier tipo de testimonio que tergiverse la historia falsa que promulgan en libros u otros documentos. Increíble Batista, con tanta gente buena que mató y sinembargo se vio forzado a respetar los mínimos derechos que Fidel tenía como acusado y ciudadano, incluso le permitieron defenderse a sí mismo. Hoy en Cuba, por decir sólo que a Fidel se le enreda la lengua cuando habla, le meten, cuando menos, 20 años sin derecho a apelación, en cárceles con condiciones que mejor ni hablar, bueno igualitas que la de muchos paises latinos. Nuestros hermanos que luchan en Cuba están solicitando una democratización de nuestra sociedad pacíficamente, el derecho de expresión, de pensamiento, de asociación, de elegir, etc. No están pidiendo muerte para nadie, al contrario queremos evitar una guerra interna con una transición. ¿Por qué son encarcelados, golpeados, humillados si ni siquiera portan armas ni realizan actos de violencia en contra de la tiranía?. ¿Es posible que Ud. sepa responder esta pregunta?.

Por último, yo quisiera, como Ud. dice, estar sentado en una de las playas de mi país, fumándome un cigarro, opinando con libertad y sintiéndome un hombre libre en mi país. Quizás lo invite a un trago ese día, mientras tanto, ¡Abajo Fidel!, atentamente Cubitasincastro.

Sincastro

By cubitasincastro --

Atentamente,

Cubitasincastro

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UN PEQUEÑO APORTE SOBRE EL "CHE"

Por Carlos Quintela

Yo fui a conocer al Che, o al doctor Ernesto Guevara, si mal no recuerdo, en los últimos días de 1959. Yo no iba solo, sino que formaba parte de una comisión de la Juventud Socialista. Yo tendría por entonces unos 23 años, pero ya cargaba cierta experiencia política.

Recuerdo que el Comandante nos recibió con su clásica camisa abierta y las botas sin abrochar. Se sentó detrás de un buró sucio y desordenado:

“Y tu, ?De donde vienes?”, me pregunto con arrogancia.

Acostumbrado a las normas mas elementales de la cortesía, el gesto y la pregunta como de empacho, me chocaron.

Yo vengo de por ahí, Comandante le conteste bastante seco y sin ganas algunas de confesarle mi historia.

El "Che" pareció no darle valor a mi respuesta y se viro hacia otro con la misma pregunta:

“Y tu, ¿De donde vienes?”, repitió.

Pero aquella breve entrevista, no fue sino el primer encuentro. Otros serian peores aun.

El "Che" no solo era arrogante. Era, además un inculto en política, a mis ojos de joven y viejo revolucionario a la vez. Y como que yo venia de Stalin y de la critica al estalinismo, los grandes héroes, me resultaban siempre un peligro para la civilidad. Y los "padrecitos" me caían como bombas.

Al "Che" se le tenia como asceta o como un ermitaño de la guerra. Pero pronto me di cuenta de que era un marginal.

Otra segunda entrevista y cuando ya el "Che" se sentía despechado con el viejo Partido, nos tiro en el rostro esta frase: "El Partido los enseño a morir por la causa, sin delatar a la organización, pero no los enseño a matar".

Algunos de los presentes en la reunión se avergonzaron. Y yo me retire excusándome por mis obligaciones.

En realidad nunca disfrute de un momento afable con aquel hombre. El "Che" no sabia intercambiar y el don de mando que tenia lo condujo siempre a la exclusión.

El " Che" fue el máximo impulsador del llamado "trabajo voluntario". Una lacra que acabo con todo sentido de organización obrera y que destruyo la estructura de la producción fabril, cuando fue nombrado Ministro de Industrias, luego de imponerle a los trabajadores el 4 por ciento para la industrialización.

Mas tarde, le dio por teorizar y comenzó a defender el llamado "Financiamiento Presupuestario", que puso en manos del poder todo el control económico, sin chance alguno para la gestión financiera de las empresas.

Era muy fácil: Su empresa o su organización trabajaban, hacían el dinero y lo enviaban al centro. Después usted le pasaba al centro una lista de las necesidades. Como es natural y lógico, el centro hacia lo que le daba la gana con los recursos y aquellos que no gustaban o no convenían jamás recibían los recursos.

El "Che” era mas dogmático aun que los mismos viejos camaradas, que no es poco decir. Consecuentemente con esta monstruosidad, el Che se convirtió también en el abanderado de los "estímulos morales". El obrero trabajaba, creaba y cada vez tenia menos cosas en su casa y entonces venia el "Che" y le regalaba una banderita y un discurso en el chequeo anual. Con los campesinos no quiso nunca nada, ni los campesinos con él.

Pero para el "Che", que no había laborado nunca ni como "sacamuelas", eso no tenia la menor importancia.

Luego vino aquello del "Socialismo y el hombre en Cuba", un folleto donde expuso su concepción del poder:

"La dictadura del proletariado, se ejerce sobre el proletariado mismo", escribió.

Por supuesto que este ditirambo mostraba una triste realidad, pero que el "Che" la veía como un logro. Y entonces yo me asombro cuando se trata de contrastar la figura del "Che", frente a la de Fidel Castro. Porque pienso que el "Che" fue un gran servidor.

Por lo demás, nunca se intereso ni por la democracia, ni por ningún tipo de reformas, ni por la llamada segunda reforma agraria que arrebato la tierra a los guajiros, ni nada por el estilo. El "Che" no quería el comunismo a medias. !Quería mas! Y luego, ?Que cosa que valiera morir, le llevaría el "Che" a los campesinos de Bolivia y de América Latina? ?Acaso la estrategia de los "Uno, dos o tres Viet Nam”?

Si es así, lo que se perseguía no era el favor de los pobres, sino utilizarlos, como en Cuba, para echárselos arriba al Imperialismo. Y por eso a los Pioneros les impusieron después la consigna de "Seremos como el Che".

Luego de meterse en el Congo, sin estudiar ni tan siquiera las características tribales de las naciones emergentes de África, el "Che” se puso a trabajar en el llamado "foco guerrillero". La exposición mas brillante de esta teoría corrió a cargo de Regis Debray con su libro "Revolución en la Revolución."

"Revolución en la Revolución", sirvió entre otras cosas, para desatar una tremenda persecución en la isla contra los revolucionarios que se oponían, o mostraban dudas, acerca de las aventuras cubanas en el exterior y sirvió como tesis de grado al estudiante de la Sorbone.

Y parece que después el francés le fallo al "Che". Pero el "Che" ya había ganado fama de guerrillero heroico.

Pienso que fuimos muy pocos los que nos dimos cuenta de que la experiencia cubana de la toma del poder, no le había servido al argentino-cubano para nada. No. Las condiciones no tienen que estar creadas para lanzarse a la revolución: El foco guerrillero crearía estas condiciones. No era una teoría. Era un acertijo.

En su arrogancia y su menosprecio de las otras personas, el "Che" no supo explicarse nunca como la guerrilla cubana, con apenas mil hombres, pudo tomar el poder en unos cuantos meses frente al numeroso ejercito de Batista.

Nunca asimilo la realidad de un país que detestaba la dictadura y de unos soldados que no querían hacerle frente a la guerrilla.

Obcecado por la gloria y por el ansia de poder, no pudo asimilar la experiencia. Como tampoco se paro a pensar que la victoria del Socialismo en Cuba, conllevaría una nueva reagrupación de las fuerzas contrarias en América Latina: Eso le costo la vida

Y la derrota del "Che” marco la pauta de la derrota cubana en el exterior. Porque una cosa es cierta: Cuba echo su guerra y Cuba perdió su guerra. Gústele a quien le guste y pésele a quien le pese. Y Cuba perdió su paz, porque no quiso o no supo defenderla.

Lo demás son recuerdos de postguerra y llanto de algunos intelectuales, que desorientados se aferraron para cantarle a las huellas del héroe, como quien le canta al mar desde la orilla.

No. En realidad no veo alguna contradicción entre Castro y el "Che”. Lo que observo es el complemento de una historia perdida, adentro y afuera de la isla: Un nuevo retraso para Cuba.

¿Que como pude llegar a comprender todo esto? Muy fácil: El problema es que desde hacia tiempo me había leído la carta de José Martí a Máximo Gomes, del 20 de octubre de 1884:

"... es abominable el que se vale de una gran idea para servir a sus esperanzas personales de gloria o de poder, aunque por ellas exponga la vida. El dar la vida solo constituye un derecho cuando se la da desinteresadamente".

Así se nos convirtió el poeta en Apóstol y así nos dio la fuerza para expresar nuestra opinión.

A pesar del "cortejo" y de los "claros clarines de la guerra" y de la creciente apología del fracaso.

Consummatum est. Y Gloria al "Che" en las alturas.

Camilo2002cl's picture

Lacán:

La figura de Guevara es sólo admirada por gente como tú. Y créeme, no son muchos.

Es posible que la extrema derecha del exilio cubano haya estado detrás del golpe de estado en Chile y eso es algo repugnante, sin dudas.

Pero el gobierno de Fidel Castro ha estado detrás de movimientos armados en Asia, América y Africa y es responsable también de miles de muertes inocentes.

Además, conozco bien el tema, y por Dios que Pinochet y Castro se parecen. Claro, la tiranía en la isla va por 46 años, y eso pesa.

Saludos.

"se va por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico".
José Martí.

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Camilo2002cl's picture

¿Qué piensas de la injerencia agresiva de Cuba en los asuntos internos de otras naciones durante muchos años?

De veras me interesa conocer tu punto de vista.

Saludos, Lacán.

"se va por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico".
José Martí.

By Camilo2002cl --

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CASTRO Y EL CHE, MODELOS DE TERRORISTAS

Federico Jimenez Losantos.
El Nuevo Herald

Madrid -- Es difícil saber cuántos de los nuevos terroristas etarras habrán encontrado inspiración y modelo para su conducta criminal en los dos personaje más populares y siniestros de la revolución cubana: Fidel Castro y el Che Guevara.

Lo seguro es que ninguno de los dos, ni por sus discursos ni por sus actos, les convenció de que matar al prójimo es una cosa muy fea, que imponerse por la fuerza a todo un pueblo, varios millones de personas, mediante el destierro, la tortura, la cárcel y la muerte no es precisamente una epopeya, sino la síntesis de toda la abyección totalitaria del siglo XX, que tiene en el comunismo su cepa más antigua y resistente.

Comunistas los cubanos y comunistas los etarras, lo suyo es un matrimonio por amor, como el de Bonnie y Clyde, pero también por interés, como el de Stalin por el oro del Banco de España, que Castro reeditó en Cuba con el inmenso expolio de los bienes españoles.

Castro y el Che, el Che y Castro son dos modelos complementarios de terrorismo marxista-leninista. El tiránico, asmático y fotogénico aventurero argentino es el banderín de enganche de todas las bandas del tiro en la nuca. Representa la ferocidad juvenil que se revuelca en la violencia, la venganza que se permite un pelanas sobre la humanidad y la historia, con mayúsculas, a costa de las vidas minúsculas que pilla de por medio y que siega sin piedad.

Jugar a morir en la ruleta rusa del terror es la forma ideal de justificar el asesinato del prójimo. Al fondo de su deriva guerrillera, entre extática y frenética, se perfila borrosamente una vaga mitología a lo Acorazado Potemkim: masas corriendo enloquecidas por el terror, con los ojos desorbitados y la boca abierta, pidiendo un líder que les haga justicia a tiro limpio, matando a quien sea, pero cuantos más mejor. El líder, el libertador bis, es, naturalmente, él, Ernesto Guevara. Como mecanismo psicológico activador del crimen, hay en el Che, como en todo terrorista, una suerte de culto sadomasoquista al posible martirio propio, desgraciadamente compensado de antemano con el seguro martirio ajeno. Jugar a morir en la ruleta rusa del terror es la forma ideal de justificar el asesinato del prójimo. En Cuba y en Bilbao.

El Che, como tanto cursi de izquierdas, tenía en la guerra civil española su motivo estético favorito. Aquella trágica y convulsa España, destrozada por el empeño de toda nuestra izquierda en fabricar un paraíso al soviético modo, era --todavía es para mucha acémila-- una mezcla de Utopía y La isla del tesoro, el Caribe de sus fantasías históricas. La madre del Che, una izquierdista enamorada de la Unión Soviética, fue quien le inculcó aquella mitomanía española, made in Komintern, con Guernica, las brigadas internacionales y la Pasionaria como estrellas fijas.

Nunca fue más trucada una fotografía. La supuesta guerra antifascista de Stalin no fue sino un escarceo en sus relaciones con Hitler, culminadas en el pacto nazi-soviético. El Che firmó como ``Stalin II'' alguna pieza hedionda de su correspondencia, pero tropezó con un segundo Stalin de verdad, otro pistolero juvenil de buena familia llamado Castro, que finalmente se lo cargó mandándolo a morir a los Andes tras una temporada de muerto vivo en Cuba.

Castro ha sido y es el anfitrión de todos los terroristas de izquierda del mundo desde la Tricontinental de La Habana, ya en los sesenta. Su identificación con ETA no es de ahora y sin duda va a ir a más, a mucho más. El apoyo a la banda es un mecanismo de presión contra el gobierno español para que pague el impuesto revolucionario, que se repartirán Castro y la ETA. Hemos de ver a García Márquez tocar la txalaparta.

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Por ahí María se va