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La "compasion" de Mister Bush

Bush expresa "profunda compasión" por los 4.000 soldados muertos en Irak

24 de Marzo de 2008, 04:34pm ET
WASHINGTON, 24 Mar 2008 (AFP) -
El presidente estadounidense, George W. Bush, expresó este lunes su "más profunda compasión" a las familias de los muertos en Irak, al anunciarse que el número de militares norteamericanos fallecidos luego de cinco años de conflicto llegó a 4.000, aunque reiteró que esperaba que ese "sacrificio" no fuera en vano.

"En este día, que incita a la reflexión, ofrezco nuestra más profunda compasión" a las familias de quienes murieron en Irak, dijo Bush en el departamento de Estado.

"Juré en el pasado y juraré mientras sea presidente que trataré de que esas vidas no se hayan perdido en vano", agregó.

Cuatro soldados norteamericanos murieron en el sur de Bagdad el domingo al estallar un artefacto explosivo, anunció el lunes el comando norteamericano, llevando el número de militares muertos desde la invasión de Irak, el 20 de marzo de 2003, a 4.000, según un balance de la AFP establecido a partir del sitio independiente www.icasualties.org.

De acuerdo con la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, Bush "lamenta la pérdida de cada vida, desde la primera que se perdió en este conflicto, hasta las que se pierden actualmente".

Por su parte, el vicepresidente Dick Cheney, uno de los artífices de este conflicto, dijo que cada muerte era una "pérdida" que debía ser lamentada.

"Puede tener un efecto psicológico en el público, pero es una tragedia que vivimos en un tipo de mundo donde esto sucede", afirmó Cheney en Jerusalén, antes de partir hacia Turquía.

Por otra parte, unos 30.000 norteamericanos fueron heridos desde el comienzo de la guerra, la tercera parte de los cuales sufren de mutilaciones e invalidez.

Este sitio de internet, basado únicamente en informes publicados, señala que unos 8.000 miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes han perdido la vida desde la invasión. Sin embargo, el año pasado el gobierno iraquí declaró 12.000 muertos.

Aunque no existe una contabilidad precisa de víctimas civiles iraquíes en este conflicto y esta cuestión es tratada muy pocas veces, las diversas estimaciones van de 80.000 a más de un millón de muertos civiles directamente vinculados a la guerra.

En enero, el gobierno iraquí y la Organización Mundial de la Salud publicaron estimaciones que iban de 104.000 a 223.000 muertos desde el comienzo de las operaciones militares, en marzo de 2003.

Según el sitio independiente Iraq Body Count, la cifra de muertos es de 80.000 a 90.000, 24.000 de los cuales perdieron la vida en 2007.

De acuerdo con un informe de enero pasado de un instituto de investigación británico, Opinion Research Business, el número total de muertos civiles desde el comienzo de la guerra supera el millón.

En julio de 2006, la prestigiosa revista médica británica The Lancet había señalado la cifra de 655.000 civiles muertos, por causas vinculadas directamente al conflicto.

El total de las pérdidas de la coalición dirigida por Estados Unidos asciende actualmente a 4.308 muertos: 4.000 norteamericanos, 175 soldados británicos y 133 miembros de otros contingentes, de acuerdo con www.icasualties.org.

Aproximadamente 40% de los muertos perdió la vida en atentados, en su mayoría explosiones de artefactos llamados "IED" capaces de perforar blindajes, según dicho sitio.

El mes de noviembre de 2004, que coincidió con el asalto lanzado contra el bastión sunita de Faluja (oeste), fue el más costoso en vidas para el ejército norteamericano, con 137 muertos.

En lo que va de 2008, 96 soldados estadounidenses han perdido la vida, siempre según www.icasualties.org.

El contingente norteamericano se eleva actualmente a 158.000 hombres. Unos 2.000 soldados comenzaron a abandonar el país del Golfo a principios de marzo, en el marco de la retirada anunciada para julio de cinco brigadas de combate.

Además de la delicada cuestión de las pérdidas humanas, el calendario de retirada de las tropas sigue siendo una cuestión polémica en Estados Unidos y es uno de los principales temas de la elección presidencial de noviembre.

hba/it/jb/dk

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Beneficios privados, pérdidas sociales
ALEJANDRO ARMENGOL

Bernard de Mandeville acuñó los principios liberales en una frase de éxito: ''Vicios privados, beneficios públicos''. De hacerlo ahora, otra expresión encaja mejor sobre lo que ocurre en Estados Unidos: a la hora de las ganancias, hay que respetar al capital privado. Pero al llegar el momento de las pérdidas, ahí está el Estado benefactor corporativo, para cargar las cuentas sobre las espaldas de los contribuyentes.

Cuando comenzó a dispararse el precio del petróleo en este país, el presidente George W. Bush se limitó a decir que había que dejar que la situación se resolviera de acuerdo a las leyes de la oferta y la demanda. Sin embargo, cuando los centros financieros se vieron en peligro debido a los excesos especulativos cometidos por ellos mismos durante el boom de bienes raíces, Bush se muestra dispuesto a llamar a la caballería, si fuera necesario, para salvar a los bancos.

''Quien está en contra de los bancos está en contra de Estados Unidos'', le dice el banquero al joven fugitivo en La Diligencia. Pero al final el banquero resulta un truhán y el fugitivo es el héroe. Lástima que la justicia sólo se encuentre en las viejas películas. Al cabo de los ocho años de la era de Bush, uno va a tener que ir más a menudo a las cinematecas.

Alexander Pope dijo en una ocasión que el verdadero amor a uno mismo y a lo social eran la misma cosa. Desde entonces, más de un economista sabio y un charlatán pícaro han elaborado un tratado o brindado una conferencia elogiando las bondades de la libertad del mercado, como solución a todos los problemas.

En Latinoamérica estos señores del mercado proliferaron en la década de los noventa, para fracasar estruendosamente en poco tiempo. Luego le tocó el turno a Estados Unidos, donde el mal es endémico, sufrir una erupción virulenta de neoliberalismo. Asistimos ahora al final de la racha, pero es a los pobres y a la clase media a quienes les toca rascarse.

Desde el punto de vista histórico, el liberalismo surge como una superación del estado mercantilista, con una economía de libre mercado, basada en la división del trabajo, carente de influencias teleológicas e impulsada por el egoísmo individual, que terminaría encauzando al egoísmo hacia el bienestar social: el hombre está obligado a servir a los otros a fin de servirse a sí mismo. Olvida este enunciado que el egoísmo se expresa en la avaricia. La ganancia sin límites se persigue a diario, más allá de las preferencias partidistas, sin considerarse un vicio y elogiándose como una virtud: sin pudor ni decencia.

Pero estos enunciados liberales presuponen un racionalismo económico que en la práctica es imposible de alcanzar o mantener. El ser económico de la conceptualización liberal es propio de la filosofía de la Ilustración: un ser racional cuya irracionalidad es vista como un defecto y no como parte integrante del mismo. Lo cierto es que si teóricamente en una economía de mercado libre la creación de mercancías está determinada por los precios y el consumo, en la actualidad estos mecanismos ya no son regidos por la simple oferta y demanda sino también por la propaganda y la prensa en general, los grupos de intereses que influyen en los órganos de gobierno y fundamentalmente las grandes corporaciones que en la práctica actúan como lo que son: controladores del Estado. No sólo las corporaciones multinacionales dominan la escena económica norteamericana, sino que la burocracia gubernamental y la corporativa son intercambiables. Esto no es nuevo en este país. Sin embargo, con el gobierno de Bush se ha hecho más evidente que nunca.

El liberalismo lleva en última instancia al estado corporativo, esa mala semilla que tiene en su interior la sociedad propugnada por los neoliberales. Cuando éstos hablan de disminuir el papel del estado paternalista, regulador y mercantilista, tras sus palabras está el afán de desmontar cualquier mecanismo de protección y ayuda a la población, para imponer con absoluta libertad sus proyectos de beneficio personal. Al negarse a intervenir desde un principio en el alza del crudo, Bush no ha hecho más que defender sus intereses familiares y los de su círculo de poder. Es cierto que una crisis bancaria de grandes proporciones afectaría a todos, pero también lo es que los precios elevados de la gasolina perjudican especialmente a quienes están por debajo de los ricos, desde la case media hasta los indocumentados.

El debate sobre el papel del Estado en los procesos económicos tuvo dos vertientes durante la segunda mitad del siglo pasado. En la primera y de mayores consecuencias políticas fue un enfrentamiento entre capitalismo y socialismo. Pero también se desarrolló, y de forma destacada, dentro del mismo sistema capitalista. Ambas están, por otra parte, íntimamente relacionadas. La intervención del Estado, para prevenir y solucionar las crisis económicas, fue la solución propugnada por John M. Keynes para precisamente salvar al capitalismo y evitar un estallido social que llevara a una revolución socialista. Se aplicó con éxito en este país durante muchos años. Luego le llegó el turno a Milton Friedman, y sus principios fueron aplicados con mayor o menor eficacia por los gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, así como por el equipo económico imperante durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Parecía que los neoliberales de Bush eran los herederos perfectos de tal teoría, que lo dejaba todo en manos del mercado. Sin embargo, ha vuelto a cumplirse la vieja paradoja de los extremos que se tocan: la administración actual es mercantilista, con la Casa Blanca convertida en el nuevo Versalles, en que a falta de rey un presidente inepto utiliza el gobierno para distribuir prebendas y salir al rescate de sus compinches en dificultades. Lástima que la diligencia nunca pasara por un rancho de Texas.

aarmengolatherald [dot] com

By cubiche
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CUBICHE

No te escondas mas detras de ese sobrenombre para no decir que eres de esos obligados a mentir para conservar su estudios en la UCI ,NO TE PREOCUPES TE ENTIENDO ,lo importante es que puedas informarte mientras mientes porque asi tu conciencia de persona inteligente no te dejara por mucho tiempo soportar decir la mentira ,mientras ve ante ti la verdad ...FIDEL CASTRO le tiene terror al igual que todos los tiranos a los que se les enfrentan ,el presidente de los EU ha sido valiente al enfentar al terrorismo por el bien de todo
Preguntale a los Castros porque fuimos a todos losa rincones del AFRICA HA MATAR Y MORIR cual era la razon y cual el principio ,bien cubiche cuando alguno de los Castros te responda,entonces es que puedes criticar al presidente de los EU hasta ese entonces no tienes la razon moral ni civica para hablar de otros, mientras en tu casa las cosas andan de cabeza,pero se que no te vas atrever ni siguiera a insinuar que la guerra de angola ,etiopia ,el congo etc fue una masacre de donde viraron hombres mutilados ,locos ,muertos y enfermos con SIDA donde muchos de ellos contaminaron hasta sus propias esposas ,mi pregunta donde esta la razon moral cubiche de ese regimen que tu tratas de defender
Sabes cuando muertos hay en las manos de LOS CASTROS ,se pierde la lista en el tiempo son incontables pero estan ahi todos los dias retumbando en sus oidos,no te olvides el final esta por llegar nada pasa por casualidad

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Por ahí María se va