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Cuba es una sola, dentro y fuera de la islaMás que playas, sol y arena, las Cordilleras del Caribe te llaman

Poemas

[center]Pena y Alegría del Amor

Mira cómo se me pone
la piel, cuando te recuerdo...

Por la garganta me sube
un río de sangre fresco,
de la herida que atraviesa,
de parte a parte mi cuerpo.
Tengo clavos en las manos,
y cuchillos en los dedos,
y en mi sien, una corona
hecha de alfileres negros.

Mira cómo se me pone
la piel ca vez que me acuerdo
que soy un hombre casao
¡y sin embargo, te quiero!

Entre tu casa y mi casa
hay un muro de silencio;
de ortigas y de chumberas,
de cal de arenas y de viento,
de madreselvas oscuras
y de vidrios en acecho.
Un muro para que nunca
lo pueda saltar el pueblo,
que anda rondando la llave
que guarda nuestro secreto.
Y yo bien sé que me quieres,
y tú sabes que te quiero,
y lo sabemos los dos,
y nadie puede saberlo...

¡Ay, pena, penita, pena
de nuestro amor en silencio!
¡Ay, qué alegría, alegría
quererte como te quiero!

Cuando por la noche a solas,
me quedo con tu recuerdo,
derribaría la pared
que separa nuestro sueño.
Rompería con mis manos
de tu cancela los hierros
con tal de verme a tu vera,
tormento de mis tormentos,
y te estaría besando
hasta quitarte el aliento.
Y luego... ¡qué se me da
quedarme en tus brazos, muerto!...

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!
Nuestro amor es agonía,
luto, angustia, llanto, miedo,
muerte, pena, sangre, vida,
luna, rosa, sol y viento.
Es morirse a cada paso
y seguir viviendo, luego,
con una espada de punta
siempre pendiente del techo.

Salgo de mi casa al campo
sólo con tu pensamiento,
por acariciar a solas
la tela de aquel pañuelo
que se te cayó un domingo
cuando venías del pueblo,
y que no te he dicho nunca,
mi vida, que yo lo tengo;
y lo estrujo entre mis manos
lo mismo que un limón nuevo,
y miro tus iniciales,
y las repito en silencio
para que ni el campo sepa
lo que yo te estoy queriendo...

Ayer, en la Plaza Nueva,
- vida, no vuelvas a hacerlo-
te vi besar a mi niño,
a mi niño, el más pequeño,
y cómo lo besarías,
¡ay, Virgen de los Remedios!
que fue la primera vez
que a mí distes un beso.
Llegué corriendo a mi casa
alcé mi niño del suelo
y, sin que nadie me viera,
como un ladrón en acecho,
en su cara de amapola
mordió mi boca tu beso,

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Mira: pase lo que pase,
aunque se hunda el firmamento,
aunque tu nombre y el mío
lo pisoteen por el suelo,
y aunque la tierra se abra,
aun cuando lo sepa el pueblo
y pongan nuestra bandera
de amor a los cuatro vientos,
¡sígueme queriendo así
tormento de mis tormentos!

¡Ay, qué alegría y qué pena
quererte como te quiero!

Rafael de Leon

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

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La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

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De un amigo al que quiero mucho. Visiten sus paginas en www.poesiadelmomento.com

[url][/url]http://poesiadelmomento.com/postales5/234.html

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

Snitz User's picture

YA PONDRE MI GRANITO DE ARENA SUMIRA, BESOS, ABRAZOS Y DIOS TE ACOMPAÑE
DESDE CHILE
LAZARO

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Gracias Sinsonte me dara mucho gusto.
Un beso

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

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La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

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Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

Snitz User's picture

TU Y YO
==========
Tú eres la nave...yo soy el puerto
tú eres la ola...yo soy el mar
tú eres la rosa...yo soy el huerto
somos dos cosas sin separar.

Yo soy el cuerpo tú eres la vida
tú eres el eco... yo soy la voz
yo soy la sangre...tú eres la herida
tú eres la virgen...yo soy tu Dios.

Yo soy la planta...tú la simiente
tú eres cariño...yo soy amor
yo soy el agua...tú eres la fuente
tú eres angustia...yo soy dolor.

Yo soy tristeza...tú eres lamento
tú eres la suerte y yo el azar
tú eres la brisa...yo soy el viento
somos dos cosas...sin separar.

JESUS

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NO...LE CUENTES A NADIE
No le cuentes a nadie lo mucho que te quise
no le cuentes a nadie lo mucho que te amé
espera que se curen todas mis cicatrices
y cuando estén curadas...yo mismo lo diré.

Y si alguien algún dia me pregunta ¿Por qué?
se mantuvo en silencio un gran amor así...
les diré la verdad, les diré que una vez
solo supe besar si te besaba a tí.

No...no le cuentes a nadie ni de ti ni de mí
que la gente no entiende la razón porque ahora
si de verdad me amaste con tanto frenesí
me dejaste de amar en tan sólo unas horas.

No le cuentes a nadie que este pecho que llora
te ha rogado mil veces...mil veces volver...
y los ruegos de amor de este amante que implora
han sido ignorados por tu extraño querer.

No...no cuentes esas cosas,no las cuentes mujer
no hagas que el mundo por nosotros se asombre
que hay cosas que la gente no deben saber
porque hieren muy hondo el orgullo de un hombre.

No le cuentes a nadie que el loco martirio
que atormenta mi vida... tu eres
que mi amor es sin tí como un lirio
que si tu no lo cuidas ... se muere.

No...no le cuentes a nadie de aquellos ayeres
que encerrados viven en cofres arcanos
ni le digas a nadie que el puñal que me hiere
hasta el mango en mi pecho...lo empuja tu mano.

JESUS

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Que bellos, no le cuentes a nadie, que me han dejado encantada.

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

Snitz User's picture

GRACIAS SUMI, LOS TUYOS TAMBIEN, MUCHOS ABRAZOS Y BESOS

JESUS

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[url][/url]http://poesiadelmomento.com/postales5/229.html

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Galilei, Galileo

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Snitz User's picture

Mira como se me pone
la piel cuando tú me miras!!
Cuando tus ojos y mis ojos
se cruzan una mirada...
y que no puedo ni hablarte
y cuando tu a mí me hablas
se hace un nudo en mi garganta
y pronunciar no puedo
mi vida...ni una sóla palabra.

Mira como se me pone
la piel cuando tu me miras.
¡¡Cómo me tiemblan los pulsos!
como mi voz se agudiza...
y cuando tus lindos labios
me brindan una sonrisa.

Cuando se asoman tus dientes
que más que dientes son perlas...
parecen palomas blancas
revoloteando en tu boca...
y es para mi cual si el cielo
me abriera todas sus puertas.

Mira como se me pone
la piel cuando tu me miras!!
¡¡como habrá de ser entonces
si con tu piel me rozara!!
Como habrá de ser entonces
si mis dedos te tocaran!!
¡Como habrá de ser entonces
si entre tu boca y mi boca
un beso de amor brotara.

Como habrá de ser entonces
OHH mujer !!si yo puduiera
a tu hermosa cabellera
con mis dedos enredar¡¡
Si en esos preciosos ojos
yo me pudiera mirar
y mi mano colocar
al borde de tus caderas.

Mira como se me pone
la piel cuando tu me miras.
Pon tu mano aquí en mi pecho
siente que mi pecho salta
¡Siente que mi pecho llora!
Siente que mi pecho siente,
y siente como suspira
y como tu amor implora.

Mira como se me pone
la piel cuando tu me miras

JESUS

Sumira's picture

La música callada

En el sosiego de la noche hierve,
(temblor de mudas cuerdas en el arpa),
la música callada del espacio,
serena vibración sin resonancia.
Serenata de sueños,
canción dormida, etérea, como de algas
meciéndose verdosas
en el fondo del agua,
o desnuda doncella
en lecho de silencio reclinada.

La música del mar tiene violines
rasgados en la playa,
trombones desgarrados en las rocas,
y en el espejo inquieto de la dársena
el pizzicato de latidos leves
contra los mudos cascos de las barcas.

La música del viento es arabesco
de címbalos y flautas
aleteando inquieto,
fugaz, en cada ráfaga..

La música del sol canta en el rostro
su melodía deslumbrante, cálida.

Pero en la noche ruedan las estrofas
sin sonido, la música callada
pero febril, vital, de las esferas,
voz del espacio en calma.

No te hablaré en la noche,
ni al exterior en sombras, ni en la almohada;
escucharemos ambos el silencio,
que canta tu palabra y mi palabra.

Los Angeles, 4 de julio de 2004

Francisco Alavrez Hidalgo

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

Snitz User's picture

Hola Sumira te felicito,no sabes como me gusta todo lo de Rafael de Leon,hace años ando detras de una que se llama profecia,si la tienes por favor ponla.un saludo a Lazaro,y tambien y no pierdan la costumbre.

Snitz User's picture

GRACIAS AMIGA CUBABELLA Y PRECIOSA, EN LO QUE LA PUEDA AYUDAR CON GUSTO DESDE CHILE MILES DE BESOS Y ABRAZOS, DIOS TE ACOMPAÑE, ME GUSTARIA QUE ME ESCRIBIERAS, TE OFRESCO MI AMISTAD

JESUS

Snitz User's picture

quote:Originalmente enviado por cubabella
Hola Sumira te felicito,no sabes como me gusta todo lo de Rafael de Leon,hace años ando detras de una que se llama profecia,si la tienes por favor ponla.un saludo a Lazaro,y tambien y no pierdan la costumbre.

Profecía
"Y me bendijo a mi mare;
y me bendijo a mi mare.
Diez séntimos le di a un pobre
y me bendijo a mi mare.
¡Ay! qué limosna tan chiquita,
qué recompensa tan grande.
¡Qué limosna tan chiquita,
qué recompensa tan grande!"

¿A dónde vas tan deprisa
sin desirme ni ¡con Dió!?
Me puedes mirá de frente,
que estoy enterao de tó.
Me lo contaron ayer
las lenguas de doble filo,
que te casaste hase un mé
y me quedé tan tranquilo.
Otro cualquiera en mi caso,
se hubiera echao a llorá,
yo, crusándome de brasos
dije que me daba iguá.
Y ná de pegarme un tiro
ni liarme a mardisiones
ni apedrear con suspiros
los vidrios de tus barcones.
¿Que t'has casao? ¡Buena suerte!
Vive sien años contenta
y a la hora de la muerte,
Dios no te lo tenga en cuenta.
Que si al pie de los artares
mi nombre se te borró,
por la gloria de mi mare
que no te guardo rencor.
Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo fui quien más t'ha querío,
con eso tengo bastante.

*

-¿Qué tiene er niño, Malena?
Anda como trastornao,
tié la carilla de pena
y el colorsillo quebrao.
Y ya no juega a la tropa,
ni tira piedras al río,
ni se destrosa la ropa
subiéndose a coger níos.
¿No te parese a ti extraño,
no ves una cosa rara
que un chaval de dose años
lleve tan triste la cara?
Mira que soy perro viejo
y estás demasiao tranquila.
¿Quieres que te dé un consejo?
Vigilia, mujé, ¡vigila!

Y fueron dos sentinela
los ojitos de mi mare.
-Cuando sale de la escuela
se va pa los olivare.
-Y ¿qué busca allí? -Una niña,
tendrá el mismo tiempo que él.
José Migué, no le riñas,
que está empesando a queré.
Mi pare ensendió un pitillo,
se enteró bien de tu nombre,
te regaló unos sarsillos
y a mí un pantalón de hombre.

Yo no te dije "te adoro"
pero amarré en tu barcón
mi laso de seda y oro
de primera comunión.
Y tú, fina y orgullosa,
me ofresiste en recompensa
dos sintas color de rosa
que engalanaban tus trensas.
-Voy a misa con mis primos.
-Bueno, te veré en la hermita.
Y qué serios nos pusimos
al darte el agua bendita.
Mas luego en el campanario,
cuando rompimos a hablar:
-Dise mi tita Rosario
que la sigüeña es sagrá,
y el colorín, y la fuente,
y las flores, y el rosío,
y aquel torito valiente
que está bebiendo en el río;
y el bronse de esta campana,
y el romero de los montes,
y aquella línea lejana
que la llaman... ¡horisonte!
¡Todo es sagrao: tierra y sielo
porque así lo quiso Dió!
¿Qué te gusta más? -Tu pelo.
¡Qué bonito me salió!
-Pues, ¿y tu boca, y tus brasos,
y tus manos reonditas,
y tus pies fingiendo el paso
de las palomas suritas?
Con la puresa de un copo
de nieve te comparé;
te revestí de piropos
de la cabesa a los pié.
A la vuerta te hise un ramo
de pitiminí,presioso
y a luego nos retratamos
en las agüitas de un poso.
Y hablando de estas pamplinas
que inventan las criaturas,
llegamos hasta tu esquina
cogíos por la sintura.
Yo te pregunté: -¿En qué piensas?
Tú dijiste: -En darte un beso.
Y yo sentí una vergüensa
que me caló hasta los huesos.
De noche, muertos de luna,
nos vimos por la ventana.
-¡Chssss! Mi hermaniyo está en la cuna,
le estoy cantando la nana.

"Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco."

Y mientras que tú cantabas
yo, inosente me pensé
que nos casaba la luna
como a marío y mujé.

¡Pamplinas! ¡Figurasiones
que se inventan los chavales!
Después la vida se impone:
tanto tienes, tanto vales;
por eso, yo al enterarme
que llevas un mes casá,
no dije que iba a matarme,
sino que me daba iguá.
Mas como es rico tu dueño,
te vendo esta profesía:
tú, por la noche, entre sueños
soñarás que me querías,
y recordarás la tarde
que mi boca te besó
y te llamarás "¡cobarde!"
como te lo llamo yo.
Y verás, sueña que sueña,
que me morí siendo chico
y se llevó la sigüeña
mi corasón en su pico.
Pensarás: "no es sierto ná,
yo sé que lo estoy soñando";
pero allá en la madrugá
te despertarás llorando,
por el que no es tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
sino el que más te ha querío.
Con eso tengo bastante.
Por lo demás, tó se orvía.
Verás cómo Dios te manda
un hijo como una estrella;
avísame de seguía,
me servirá de alegría
cantarle la nana aquella:

"Quítate de la esquina,
chiquillo loco,
que mi mare no quiere
ni yo tampoco."

Pensarás: "no es sierto ná,
yo sé que lo estoy soñando".
Pero allá en la madrugá
te despertarás llorando.

Porque sin sé tu marío,
ni tu novio, ni tu amante,
yo soy... quien más t'ha querío...
¡Con eso tengo bastante!
:D

Sumira's picture

Gracias Habana66, una pagina bella, que bien me conoces pillin, un besito para ti. Cubabella, me da mucho gusto tenerte por aca y claro que te complasco con uno de Rafael de Leon el uno de mis preferidos tambien. Y para el Sinsonte tambien un beso. He estado dias sin venir pues mi PC estaba enfermita pero ya me tienen de vuelta. Espero que les guste este que les dejo de Rafael de Leon, especialmente para Cubabella.:)y para alguien mas, porque no?

Romance

Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
En las sienes me latían
cincuenta y dos desengaños;
gris de paisaje en los ojos,
risas sin sol en los labios,
y el corazón jadeante
como un pájaro cansado.
Yo me acerqué hasta tu vera
con miedo, ¿por qué negarlo?
Te reventaba en la boca
un clavel de veinte años
y en la mejilla un süave
melocotón sonrosado.
Cuando dijistes: "Te quiero"
fue tu voz igual que un caño
de agua fresca en una tarde
calurosa de verano.
Se me echó encima el cariño
lo mismo que un toro bravo
y quedé sobre la arena
muerto de amor y sangrando
por cuatro bersos lentísimos
que me brindaron tus labios.
De la sien a la cintura,
de la garganta al costado.
¡Qué boda sin requilorios
sobre la hierba del campo!
¡Qué marcha nupcial cantaba
el viento sobre los álamos!
¡Qué luna grande y redonda
iluminó nuestro abrazo,
y qué olor el de tu cuerpo
a trigo recién cortado!
El pueblo, a las dos semanas
hizo lengua en los colmados,
en las barandas del río,
en la azotea, en los patios,
en las mesas del casino
y en los surcos del arado:
"Un hombre que peina canas
y que le dobla los años".
Es cierto que peino canas
pero en cambio, cuando abrazo
soy lo mismo que un olivo,
igual que un ciprés sonámbulo,
Cristobalón de aguas puras
que atraviesa el río a nado
si ve en la orilla unos ojos
o una boca hecha de nardos,
para cortarle el suspiro
con el calor de mis labios.
Que me escupan en la frente,
que me pregonen en bandos,
que vayan diciendo y digan.
Tú conmigo; yo a tu lado
respirando de tu aliento,
yendo al compás de tus pasos,
refrescándome las sientes
en la palma de tu mano.
Centinela de tus sueños,
hombro para tu descanso,
Cirineo de tus penas
Y San Juan de tu calvario
para quererte y tenerte
en la noche de mis brazos.
¡¿Qué importa que haya cumplido
cincuenta y pico de años?¡
¿En qué código de amores,
en qué partida de cargos,
hay leyes que determinen
la edad del enamorado?
En cariños no hay fronteras,
ni senderos, ni vallados,
que el cariño es como un monte
con un letrero en lo alto
que dice sólo: "¡Te quiero!"
Y colorín colorado.

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

Sumira's picture

Dedico este tema tan lindo a todos mis amigos que comparten en este tema. Una bella reflexion. Con mucho amor para ustedes.

[url][/url]http://www.sekher.com/cariciavalentin.htm

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

Snitz User's picture

Hola Sumira,muchas gracias,hacia mucho tiempo queria tener ese poema de Rafael de Leon,me gusta todo lo de el.Ya visite una de las paginas que diste y hay muchos poemas lindos de los que recordamos de nuestra adolecencia,Buesa,Neruda y el mismo Rafael de Leon.No se los años que hace saliste de Cuba,pero alla por los años 68 en adelante,a las 10 de la noche ponian un programa radial que se llamaba Oiga,era romantico y entre cancion y cancion decian poemas,creo que era Pastor Felipe,tambien en el Nocturno romantico,(que creo era los viernes),no recuerdo en cual de ellos,ponian un poema a cada rato que me gustaba mucho,pero no se ni como se llama ni de quien era,lo unico que recuerdo es que al final decia"UN BOTON BASTA DE MUESTRA,LOS DEMAS A LA CAMISA"¿sabes de lo que hablo?Gracias tambien a Lazaro.Que la vida les de todo lo que desean.

Snitz User's picture

HOLA¿LAZARO?¿JESUS?.ME HAGO UN LIO Y YA NO SE QUIEN ES QUIEN.RELEYENDO LOS POEMAS VEO QUE QUIEN ME MANDO PROFECIA FUISTE TU,PERDONA QUE NO TE AGRADECI,ES QUE COMO FUE SUMIRA QUIEN ME HABLO DE RAFAEL DE LEON Y ADEMAS ELLA ME MANDO OTRO,PUES ME LIE.DE CUALQUIER MANERA MUY AGRADECIDA A LOS DOS Y MUCHAS GRACIAS POR OFRECERME TU AMISTAD.UN SALUDO DESDE MADRID.

Snitz User's picture

quote:Originalmente enviado por cubabella
HOLA¿LAZARO?¿JESUS?.ME HAGO UN LIO Y YA NO SE QUIEN ES QUIEN.RELEYENDO LOS POEMAS VEO QUE QUIEN ME MANDO PROFECIA FUISTE TU,PERDONA QUE NO TE AGRADECI,ES QUE COMO FUE SUMIRA QUIEN ME HABLO DE RAFAEL DE LEON Y ADEMAS ELLA ME MANDO OTRO,PUES ME LIE.DE CUALQUIER MANERA MUY AGRADECIDA A LOS DOS Y MUCHAS GRACIAS POR OFRECERME TU AMISTAD.UN SALUDO DESDE MADRID.

[palomadelapaz][cubanito]SI MI VIDA YO TE LO MANDE, PERO NO IMPORTA CREO QUE VA CON EL CARIÑO DE TODOS EN ESTE ESPACIO, ME LLAMO LAZARO JESUS, CUANDO SE AGARRA CONFIANZA ME GUSTA QUE ME DIGAN LAZARO, COMO ESTOY EN CHILE Y COMPARTO EN VARIOS ESPACIO NO SOLO CUBANO POR ESO ME REGISTRE COMO JESUS, YA QUE LAZARO EN CHILE LO AGARRAN PARA LA BURLA, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, PARA MIS AMIGOS Y LOS QUE YO CREA PERTINENTE SOY LAZARINNNNNNN, UN ABRAZOTE Y DIOS TE ACOMPAÑE COMO A TODOS LOS DEMAS

JESUS

Snitz User's picture

POEMAS DE PABLO NERUDA

Amor
Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado, y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa limpio de todo mal.

¡Cómo sabría amarte, mujer cómo sabría
amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.

Barcarola
Si solamente me tocaras el corazón,
si solamente pusieras tu boca en mi corazón,
tu fina boca, tus dientes,
si pusieras tu lengua como una flecha roja
allí donde mi corazón polvoriento golpea,
si soplaras en mi corazón, cerca del mar, llorando,
sonaría con un ruido oscuro, con sonido de ruedas de tren con sueño,
como aguas vacilantes,
como el otoño en hojas,
como sangre,
con un ruido de llamas húmedas quemando el cielo,
sonando como sueños o ramas o lluvias,
o bocinas de puerto triste,
si tú soplaras en mi corazón cerca del mar,
como un fantasma blanco,
al borde de la espuma,
en mitad del viento,
como un fantasma desencadenado, a la orilla del mar, llorando.

Como ausencia extendida, como campana súbita,
el mar reparte el sonido del corazón,
lloviendo, atardeciendo, en una costa sola:
la noche cae sin duda,
y su lúgubre azul de estandarte en naufragio
se puebla de planetas de plata enronquecida.

Y suena el corazón como un caracol agrio,
llama, oh mar, oh lamento, oh derretido espanto
esparcido en desgracias y olas desvencijadas:
de lo sonoro el mar acusa
sus sombras recostadas, sus amapolas verdes.

Si existieras de pronto, en una costa lúgubre,
rodeada por el día muerto,
frente a una nueva noche,
llena de olas,
y soplaras en mi corazón de miedo frío,
soplaras en la sangre sola de mi corazón,
soplaras en su movimiento de paloma con llamas,
sonarían sus negras sílabas de sangre,
crecerían sus incesantes aguas rojas,
y sonaría, sonaría a sombras,
sonaría como la muerte,
llamaría como un tubo lleno de viento o llanto,
o una botella echando espanto a borbotones.

Así es, y los relámpagos cubrirían tus trenzas
y la lluvia entraría por tus ojos abiertos
a preparar el llanto que sordamente encierras,
y las alas negras del mar girarían en torno
de ti, con grandes garras, y graznidos, y vuelos.

¿Quieres ser el fantasma que sople, solitario,
cerca del mar su estéril, triste instrumento?
Si solamente llamaras,
su prolongado son, su maléfico pito,
su orden de olas heridas,
alguien vendría acaso,
alguien vendría,
desde las cimas de las islas, desde el fondo rojo del mar,
alguien vendría, alguien vendría.

Alguien vendría, sopla con furia,
que suene como sirena de barco roto,
como lamento,
como un relincho en medio de la espuma y la sangre,
como un agua feroz mordiéndose y sonando.

En la estación marina
su caracol de sombra circula como un grito,
los pájaros del mar lo desestiman y huyen,
sus listas de sonido, sus lúgubres barrotes
se levantan a orillas del océano solo.

Bella
Bella,
como en la piedra fresca
del manantial, el agua
abre un ancho relámpago de espuma,
así es la sonrisa en tu rostro,
bella.

Bella,
de finas manos y delgados pies
como un caballito de plata,
andando, flor del mundo,
así te veo,
bella.

Bella,
con un nido de cobre enmarañado
en tu cabeza, un nido
color de miel sombría
donde mi corazón arde y reposa,
bella.

Bella,
no te caben los ojos en la cara,
no te caben los ojos en la tierra.
Hay países, hay ríos
en tus ojos,
mi patria está en tus ojos,
yo camino por ellos,
ellos dan luz al mundo
por donde yo camino,
bella.

Bella,
tus senos son como dos panes hechos
de tierra cereal y luna de oro,
bella.

Bella,
tu cintura
la hizo mi brazo como un río cuando
pasó mil años por tu dulce cuerpo,
bella.

Bella,
no hay nada como tus caderas,
tal vez la tierra tiene
en algún sitio oculto
la curva y el aroma de tu cuerpo,
tal vez en algún sitio,
bella.

Bella, mi bella,
tu voz, tu piel, tus uñas
bella, mi bella,
tu ser, tu luz, tu sombra,
bella,
todo eso es mío, bella,
todo eso es mío, mía,
cuando andas o reposas,
cuando cantas o duermes,
cuando sufres o sueñas,
siempre,
cuando estás cerca o lejos,
siempre,
eres mía, mi bella,
siempre.

El viento en la isla
El viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.

Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos.

Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca innumerable.

Escucha cómo el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.

Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.

Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amor mío.

En ti la tierra
Pequeña
rosa,
rosa pequeña,
a veces,
diminuta y desnuda,
parece
que en una mano mía
cabes,
que así voy a cerrarte
y a llevarte a mi boca,
pero
de pronto
mis pies tocan tus pies y mi boca tus labios,
has crecido,
suben tus hombros como dos colinas,
tus pechos se pasean por mi pecho,
mi brazo alcanza apenas a rodear la delgada
línea de luna nueva que tiene tu cintura:
en el amor como agua de mar te has desatado:
mido apenas los ojos más extensos del cielo
y me inclino a tu boca para besar la tierra.

Epitalamio
¿Recuerdas cuando
en invierno
llegamos a la isla?
El mar hacia nosotros levantaba
una copa de frío.
En las paredes las enredaderas
susurraban dejando
caer hojas oscuras
a nuestro paso.
Tú eras también una pequeña hoja
que temblaba en mi pecho.
El viento de la vida allí te puso.
En un principio no te vi: no supe
que ibas andando conmigo,
hasta que tus raíces
horadaron mi pecho,
se unieron a los hilos de mi sangre,
hablaron por mi boca,
florecieron conmigo.
Así fue tu presencia inadvertida,
hoja o rama invisible
y se pobló de pronto
mi corazón de frutos y sonidos.
Habitaste la casa
que te esperaba oscura
y encendiste las lámparas entonces.
Recuerdas, amor mío,
nuestros primeros pasos en la isla:
las piedras grises nos reconocieron,
las rachas de la lluvia,
los gritos del viento en la sombra.
Pero fue el fuego
nuestro único amigo,
junto a él apretamos
el dulce amor de invierno
a cuatro brazos.
El fuego vio crecer nuestro beso desnudo
hasta tocar estrellas escondidas,
y vio nacer y morir el dolor
como una espada rota
contra el amor invencible.
Recuerdas,
oh dormida en mi sombra,
cómo de ti crecía
el sueño,
de tu pecho desnudo
abierto con sus cúpulas gemelas
hacia el mar, hacia el viento de la isla
y cómo yo en tu sueño navegaba
libre, en el mar y en el viento
atado y sumergido sin embargo
al volumen azul de tu dulzura.
O dulce, dulce mía,
cambió la primavera
los muros de la isla.
Apareció una flor como una gota
de sangre anaranjada,
y luego descargaron los colores
todo su peso puro.
El mar reconquistó su transparencia,
la noche en el cielo
destacó sus racimos
y ya todas las cosas susurraron
nuestro nombre de amor, piedra por piedra
dijeron nuestro nombre y nuestro beso.
La isla de piedra y musgo
resonó en el secreto de sus grutas
como en tu boca el canto,
y la flor que nacía
entre los intersticios de la piedra
con su secreta sílaba
dijo al pasar tu nombre
de planta abrasadora,
y la escarpada roca levantada
como el muro del mundo
reconoció mi canto, bienamada,
y todas las cosas dijeron
tu amor, mi amor, amada,
porque la tierra, el tiempo, el mar, la isla,
la vida, la marea,
el germen que entreabre
sus labios en la tierra,
la flor devoradora,
el movimiento de la primavera,
todo nos reconoce.
Nuestro amor ha nacido
fuera de las paredes,
en el viento,
en la noche,
en la tierra,
y por eso la arcilla y la corola,
el barro y las raíces
saben cómo te llamas,
y saben que mi boca
se juntó con la tuya
porque en la tierra nos sembraron juntos
sin que sólo nosotros lo supiéramos
y que crecemos juntos
y florecemos juntos
y por eso
cuando pasamos,
tu nombre está en los pétalos
de la rosa que crece en la piedra,
mi nombre está en las grutas.
Ellos todo lo saben,
no tenemos secretos,
hemos crecido juntos
pero no lo sabíamos.
El mar conoce nuestro amor, las piedras
de la altura rocosa
saben que nuestros besos florecieron
con pureza infinita,
como en sus intersticios una boca
escarlata amanece:
así conocen nuestro amor y el beso
que reúnen tu boca y la mía
en una flor eterna.
Amor mío,
la primavera dulce,
flor y mar, nos rodean.
No la cambiamos
por nuestro invierno,
cuando el viento
comenzó a descifrar tu nombre
que hoy en todas las horas repite,
cuando
las hojas no sabían
que tú eras una hoja,
cuando
las raíces
no sabían que tú me buscabas
en mi pecho.
Amor, amor,
la primavera
nos ofrece el cielo,
pero la tierra oscura
es nuestro nombre,
nuestro amor pertenece
a todo el tiempo y la tierra.
Amándonos, mi brazo
bajo tu cuello de arena,
esperaremos
cómo cambia la tierra y el tiempo
en la isla,
cómo caen las hojas
de las enredaderas taciturnas,
cómo se va el otoño
por la ventana rota.
Pero nosotros
vamos a esperar
a nuestro amigo,
a nuestro amigo de ojos rojos,
el fuego,
cuando de nuevo el viento
sacuda las fronteras de la isla
y desconozca el nombre
de todos,
el invierno
nos buscará, amor mío,
siempre,
nos buscará, porque lo conocemos,
porque no lo tememos,
porque tenemos
con nosotros
el fuego
para siempre.
Tenemos
la tierra con nosotros
para siempre,
la primavera con nosotros
para siempre,
y cuando se desprenda
de las enredaderas
una hoja
tú sabes, amor mío,
qué nombre viene escrito
en esa hoja,
un nombre que es el tuyo y es el mío,
nuestro nombre de amor, un solo
ser, la flecha
que atravesó el invierno,
el amor invencible,
el fuego de los días,
una hoja
que me cayó en el pecho,
una hoja del árbol
de la vida
que hizo nido y cantó,
que echó raíces,
que dio flores y frutos.
Y así ves, amor mío,
cómo marcho
por la isla,
por el mundo,
seguro en medio de la primavera,
loco de luz en el frío,
andando tranquilo en el fuego,
levantando tu peso
de pétalo en mis brazos,
como si nunca hubiera caminado
sino contigo, alma mía,
como si no supiera caminar
sino contigo,
como si no supiera cantar
sino cuando tú cantas.

La canción desesperada
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
¡Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
¡Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. ¡Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, ¡todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, ¡todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, ¡todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

¡Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, ¡todo en ti fue naufragio!

Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, ¡todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. ¡Oh abandonado!

Libro de las preguntas LIV
¿Es verdad que las golondrinas
van a establecerse en la luna?

¿Se llevarán la primavera
sacándola de las cornisas?

¿Se alejarán en el otoño
las golondrinas de la luna?

¿Buscarán muestras de bismuto
a picotazos en el cielo?

¿Y a los balcones volverán
espolvoreadas de ceniza?

Poema 5
Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Poema 15
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Poema 16
Paráfrasis a R. Tagore

En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
¡oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.

Poema 20
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Sensación de olor
Fragancia
de lilas...

Claros atardeceres de mi lejana infancia
que fluyó como el cauce de unas aguas tranquilas.

Y después un pañuelo temblando en la distancia.
Bajo el cielo de seda la estrella que titila.

Nada más. Pies cansados en las largas errancias
y un dolor, un dolor que remuerde y se afila.

...Y a lo lejos campanas, canciones, penas, ansias,
vírgenes que tenían tan dulces las pupilas.

Fragancia
de lilas...

Sin embargo me muevo
¡De cuando en cuando soy feliz!,
opiné delante de un sabio
que me examinó sin pasión
y me demostró mis errores.

Tal vez no había salvación
para mis dientes averiados,
uno por uno se extraviaron
los pelos de mi cabellera:
mejor era no discutir
sobre mi tráquea cavernosa:
en cuanto al cauce coronario
estaba lleno de advertencias
como el hígado tenebroso
que no me servia de escudo
o este riñón conspirativo.
Y con mi próstata melancólica
y los caprichos de mi uretra
me conducían sin apuro
a un analítico final.

Mirando frente a frente al sabio
sin decidirme a sucumbir
le mostré que podía ver,
palpar, oír y padecer
en otra ocasión favorable.
Y que me dejara el placer
de ser amado y de querer:
me buscaría algún amor
por un mes o por una semana
o por un penúltimo día.

El hombre sabio y desdeñoso
me miró con la indiferencia
de los camellos por la luna
y decidió orgullosamente
olvidarse de mi organismo.

Desde entonces no estoy seguro
de si yo debo obedecer
a su decreto de morirme
o si debo sentirme bien
como mi cuerpo me aconseja.

Y en esta duda yo no sé
si dedicarme a meditar
o alimentarme de claveles.

Si tú me olvidas
Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

JESUS

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Lazaro te dire asi si me lo permites, que poemas mas bellos, que bueno que podemos disfrutar de ellos, eres un mago para eso, despues busco algo lindo,un dia voy a intentar hacer poesia para ver si puedo, me gustaria tanto.:)

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

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He soñado contigo...

He soñado contigo
sin saber que soñaba...

En la gran chimenea
crepitaban las llamas,
la tarde se moría
detrás de la ventana.

Te he visto en mis ensueños
como un blanco fantasma,
alto junco ceñido
al aire de mi alma.

Te he visto ennoblecido
por estrellas lejanas,
turbado por la fiebre
de mi propia nostalgia.

Sobre la alfombra, quieta,
te sueño arrodillada.
Te sueño como a un Príncipe
de los cuentos de Hadas,
como a un vikingo rubio
con escudo de plata.

¡Qué bien quererte mucho
hasta quedar exhausta!
¡Qué bien sentirme siempre,
--¡Dios mío!-- enamorada!
Me da miedo el vacío
que me queda en el alma,
el frío que me hiela
cuando el hechizo pasa.

Yo quiero amarte mucho,
con un amor sin pausa,
con un amor sin término,
como los dioses aman,
como los astros, como
las bestias y las plantas.

Siento celos del leño
que acaricia la llama...
¡Igual me abrasaría
si tu me acariciaras!

Susana March (Poetisa española)

La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo.
Galilei, Galileo

By Sumira --

Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo

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GRACIAS POR LO ELOGIOS, EN REALIDAD YO NO LAS HAGO SINO LAS COPIO, PERO EN REALIDAD SON BELLAS, COMO LAS TUYAS IGUAL SON PRECIOSAS, AMAR ES HACER POESIAS, CREO QUE TODOS SABEMOS HACER POESIAS, TU A DE SABER HACER POESIA.

ABRAZOS

JESUS

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VOY HACIA TI

Voy hacia tí... !quizás hacia un abismo!
pero es que voy...huyendo de mí mismo...
voy hacia tí...en un corcel sin freno...
como apurando el vaso de mi propio veneno.

Voy hacia tí... sin saber hacia donde
pero voy hacia tí...
buscando en tus brazos... lo que otros perdí.
Voy hacia tí... y se que voy a ciegas
pero es que tu me das, lo que otra me niega.

Voy hacia tí... en busca de tus besos...
aunque se que es un viaje que no tiene regreso
voy hacia tí... como el que va buscando
algo que perdió, sin saber donde,y sin saber ni cuando.

Voy hacia tí... como el árbol que espera
encontrar otra vez su dulce primavera.
Voy hacia tí... aunque posiblemente...
no me dejes entrar por la puerta del frente.

Pero voy hacia tí... no importa lo demás
aunque tenga que entrar por la puerta de atrás.
Voy hacia tí... aunque bien sé que voy
buscando a quien yo fuí.. y huyendo de quien soy.

www.felixpages.com

JESUS

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quote:Originalmente enviado por Sumira
Lazaro te dire asi si me lo permites, que poemas mas bellos, que bueno que podemos disfrutar de ellos, eres un mago para eso, despues busco algo lindo,un dia voy a intentar hacer poesia para ver si puedo, me gustaria tanto.:)

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Galilei, Galileo

[palomadelapaz][cubanito]SUMIRITA AHI TE MANDE POR MAIL UNA COSITA, DIME SI LO RECIBISTE, ABRAZOS

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Gracias Lazaro, si ya lo tengo, y tendran un lugar de honor en mi vida siempre. Yo te conteste por un e-mail para darte la gracias.

Un beso

Sumira

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1112 - Sueño
Sueño soy, y no quiero que despiertes,
navégame en sus olas, en sus brumas,
escríbeme en el aire con las plumas
de tus alas, y nunca me desertes.

Pero soy realidad. Tú me conviertes
en ese sueño de algas y de espumas,
te sumerges en mí, me lo perfumas,
y al mismo tiempo sobre mí lo viertes.

Y momentáneamente me confundo,
y ya no sé si estoy en lo profundo
de ti misma, o si estás dentro de mí.

No sé ya si me sueñas o te sueño,
si tu tacto es real, o si me empeño
sólo en pensarte, y que jamás te vi.

Los Angeles, 21 de julio de 2004

Francisco Alvarez Hidalgo

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NADIE ESTÁ SOLO

En este mismo instante
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, qué lengua
habla, de qué color
tiene la piel, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
de animal acosado,
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado, existe
en algún sitio. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.

(José Agustín Goytisolo. Algo sucede.)[bandereocolombia]:)

Laurent A

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Muy bonito Laurent. Te felicito. Creo que no es un hombre solo, son muchos. Desgraciadamente muchas personas las que sufren la falta de libertad, el tesoro mas preciado para la especie humana. Gracias por participar y por favor sigue haciendolo.

Saludos

Sumira:|

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Por ahí María se va